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sábado, 4 de abril de 2015




Hoy sólo quiero acurrucarme entre los brazos
que alguna vez me dieron escalofríos.
Hoy quiero hundirme en tu pecho de cielo nocturno,
en la oscuridad de tu cuello, en la protección de tu pelo suelto.
Hoy quiero verte, bella.
No quiero que te vayas, no quiero decir nada.
En silencio, mirame.
Dejame verte.

Respirá tranquila.

domingo, 8 de febrero de 2015

Intentó dejar de romperse, pero el mundo a su alrededor la asfixiaba, la aplastaba, le obstruía la respiración. Cada rajadura, cada grieta cedía bajo el peso del mundo, lo sentía en los huesos. Sus pulmones colapsaron bajo el peso de tantas expectativas puestas en sus hombros.
Soñó ser lo que quería y estaba convirtiéndose en lo que esperaban. No quería.
¿Revolución? ¿Otra vez? Ya no estaba para eso. Decidió malgastar horas nuevamente.
Rebelde con causa esta vez. ¿Qué causa? El silencio.
No la oían, ya no podía gritar, ya no salía nada de su boca y en un intento casi desesperado por hacerse oír… su pecho reventó.
Un mar de letras rojas brotaron sin parar desde el hoyo oscuro y profundo en medio de su pecho. Las vísceras que se veían aún temblaban, felices porque por fin se sentían livianas.
Así anda por la vida, medio muerta, aún sangrando, sus heridas no fueron hechas para sanar; sus letras rojas caen gota a gota por su pecho blanco como un pequeño reguero de lágrimas. Tal vez así es… Si.
Tal vez es su alma hecha un bollito que llora promesas que nadie cumplió. Tal vez fue eso mismo lo que la ahogó en un principio.

Tal vez aún hay tiempo. Tal vez sólo necesita alguien que se anime a escuchar y que la abrace fuerte. No es más que una nena con miedo; con mucho, muchísimo miedo.

miércoles, 14 de enero de 2015

El personaje


-El personaje tiembla, se revuelve, grita. Salen de su boca sonidos guturales, parece una bestia. Respira agitado e intenta controlarse, pero Hyde es más fuerte hoy.-


El personaje puede ser mujer u hombre, para la cuestión da lo mismo. Existe por una coincidencia, por acción y reacción, porque las estrellas quisieron, porque se produjo un maravilloso acto de magia, ¿quién sabe?
Este personaje tiene dudas, no quiere lastimarse, no quiere lastimar al resto y lucha contra un demonio que no es más que él mismo. Una voz en su cabeza que le habla de penas y lo lleva a reaccionar mal ante cualquier sobresalto.
El personaje ama, y sufre por amor. Extraña a gente del pasado, llora ausencias y lamenta haber dicho lo que dijo, callado lo que calló.
El personaje carga en su entrecejo con varias noches en vela y en sus ojeras malvas con llantos que no valían su pena, con lágrimas que se justificaban. En su espalda el peso de las noches extrañando a alguien que estaba lejos forma una capa oscura y fría, como una noche de llovizna.
El personaje duda, prueba y se equivoca, piensa en alguien a quien dejó ir para que pudiera ser feliz, piensa en cuánta felicidad resignó por amar tan puramente.
El personaje tiene a alguien en quien confiar y a quien abrazar cuando siente que el suelo bajo sus pies desaparece entre malos tratos e injusticias, tiene también alguien a quien nunca le confiaría nada, un par de recuerdos que quisiera borrar y lugares y aromas que quiere recordar por siempre.
Tiene una melodía en el alma y un tic tac aburrido dentro del pecho que lo mantiene con vida y a la vez lo acerca a la muerte.
Tiene miedo, mucho miedo de perder a quien ama, de perderse, de ser quien se prometió no ser jamás; el personaje miente, oculta, hiere y siente culpa.
Tiene códigos, tiene líneas que juró no cruzar y cruzó y puertas que cerró y perdió la llave. Tiene un secreto inconfesable, tiene mil pecados por repetir, tiene orgullos que tragarse y nudos en la garganta a montones. Tiene un silencio. Una pasión que le da magia, una chispa que lo mantiene encendido y millones de besos por dar y abrazos por recibir.
El personaje tiene UNA oportunidad, sólo una de ser el personaje principal, tiene todas las de ganar y poco por perder.
El personaje soy yo, sos vos que estás leyendo.
Esperemos que el personaje, también tenga el valor.

viernes, 29 de agosto de 2014

Vergüenza.

La lastimé. La lastimé mucho. No hay vuelta atrás, en cuanto lo dije -porque ante todo tiene derecho a saber- supe que no podría volver a verla como antes.
Tengo vergüenza, me da vergüenza saber que fui yo, yo que había prometido protegerla, yo que intentaba cuidarla del mundo porque podía ser muy cruel.
Yo rompí una promesa y aunque ella haya dicho que todos tenemos errores y todos podemos intentarlo otra vez no voy a perdonarme. Porque sé que no lo merezco. Porque sé que ante todo tuve opciones, y no pensé en nadie. Y elegí equivocarme.
Elegí equivocarme y elegí aceptar mi culpa con toda la indignidad que me causaba. Con toda la que tengo. Acepté verla llorando por mi culpa y acepté su perdón aún cuando no crea merecerlo.
Acepto mi error y pienso llevar mi carga siempre conmigo, en silencio mientras intentamos rearmar entre las dos lo que terminé de romper yo sola.
Me siento egoísta y mala persona, me siento horrible, me siento pesada, sucia, me doy asco, me doy lástima. No me entiendo.
Necesito abrazarla y cuando la abrazo siento que no tengo derecho de estar así con ella. Que ya no tengo el derecho de hacerla sentir segura. ¿Segura de qué? Si ya rompí la promesa más grande que le hice.
No sé si puedo pedirle que me crea, que confíe de nuevo, no sé cómo hacer para intentar que su confianza hacia mi vuelva a armarse de a poquito.
Me doy vergüenza. Es todo lo que puedo sentir ahora mismo. Es todo lo que sentí. Vergüenza. ¿De qué? De mí.
Ni siquiera sé cómo hablarle, ni siquiera sé cómo mirarla directamente a lo ojos sin pedirle perdón otra vez, sin verla otra vez llorando sentada en mi cama, sin sentir como tiembla cuando llora.
La veo pidiéndome perdón por descuidarme y me siento repugnante. Me siento chiquita y estúpida, me siento terrible y quiero correr y desaparecer de todo esto. quiero dejar de sentir, y a la vez sé que no puedo mantenerme lejos suyo aunque me lo pida.
La veo pidiéndome perdón y la decencia que pensé que podía llegar a quedarme se me cae a pedazos. Y simplemente no sé como seguir de pie frente a ella diciéndole que la amo. Y es mi culpa. Y me da vergüenza.


                                                         
     No lo merezco, nada se arregla,
                                                      aún así
                                                                 PERDÓN.

lunes, 5 de mayo de 2014

Un salto

Siento un nudo en el pecho
              necesito dejarlo volar.
Veo la cornisa bajo mis pies.
             Nada duele si salto.

Pero me pesa mucho el pasado
              me ata a esta tierra el presente
 sigo pensando un futuro.

                  Nada duele si salto
 ¿Y si me quedo?
           ¿Y si sigo sangrando otro poco?
 ¿Cuánta sangre queda?
  ¿Cuántas armas aún no probó en mi?
    ¿Cuánto falta para que se canse de lacerarme las alas?
¿Va a cansarse antes que yo?

Desde acá arriba veo todo el mundo que me rodea
                No es mío ni va a serlo.
No lo quiero, apesta a muerte y mentiras
         A gente sin rostro, con máscaras mudas.

Nada duele si salto.
       Pero sigo en shock.
Nada duele si salto.
          Pero soy cobarde.
Me niego a dejarme caer.

Veo la cornisa bajo mis pies
        Pero no la siento ahi.
No me siento.
          Ni siquiera sé si la sangre en estas heridas es mia.

Tengo que dejarme volar
          pero me da miedo.
 Me arrancó las alas sin motivo,
           sin autoridad, sin avisar.

Tengo un nudo en el pecho,
       no es un nudo, es un bollito...
        tengo un bollito de alma en el pecho.
Se quiebra fácilmente, no dejo que lo toquen.
         
Tengo un miedo en las costillas...
        me está carcomiendo el pecho.
 Tengo una tristeza en las venas;
          me enferma el cuerpo, busca salir.
  Tengo un grito en la garganta;
     me desgarra por dentro, me desarma...
                 necesita respirar, me asfixia.

  Tengo la certeza de que el dolor se irá si me animo a saltar.
            Pero me iré yo también.

Y eso si que no lo tengo en planes.

miércoles, 16 de abril de 2014

Resumen semanal






















                                                                                ...esto no está nada bien. No está.








domingo, 13 de abril de 2014

Necesito un tiempo. Necesito un tiempo pero en casa, en MI casa, en esta en donde no tengo frío ni dolor. Necesito un abrazo fuerte y sincero, alguien que me diga que me quiere en este momento, alguien que me entibie el alma a esta hora en donde el sol e esconde en los campos y las palomas vuelven y no hay nadie en casa... necesito un golpe en la espalda para meter mi alma en el bolso junto con la ropa y las ganas de despertar mañana.
Necesito un aire, necesito a este pueblo de casas bajas y gente hermosa que me saluda al pasar, que me sonríe, que me conoce, que me critica, que no me quiere. Necesito convivir con ellos también, no me interesa.
Necesito buscar fuerzas de algún lado, hablar tal vez y decir eso que tengo atorado entre las costillas. Tengo que dejar de buscar soluciones en noches sin memoria y crecer de una buena vez.
Tengo que aceptar que las cosas así son y así serán por lo pronto. Aceptar que no puedo cambiar ciertas cosas y tengo que aprender a llevarlas en la espalda y que son como alas, y aunque me pesen en algún momento me van a elevar.
Tengo que animarme. Hay cosas que no puedo seguir callando por mucho tiempo y tengo que encontrar las palabras exactas para no dañarme cuando las diga, para que no me desgarren la garganta tras tanto tiempo atoradas allí, queriendo asomarse cada vez que abro la boca. Tengo que dejar de tragar ideas y dejarlas ser, y plantarlas y mirarlas crecer, y nutrirlas.
Tengo que gritar, necesito gritar. Necesito que alguien esté dispuesto a escuchar lo que quiera decir sin importar cuantos monstruos salgan de mi.
Necesito limpiarme el alma, dejar salir a los fantasmas que me aterrorizan y ser. Ser de una vez. Quiero dejarme ser. Quiero aceptarme siendo y no estar llorando ausencias que no son y armando películas que no existen sino en mi mente y quiero estar feliz y sonreir otra vez y que esta tristeza que tengo atada a las muñecas se vaya de una vez porque no puedo. No me sale seguir asi.

                                 Quiero extirparme del alma
        las palabras que se me atoran en la garganta.
Quiero correr y gritar
          y poder respirar.
Me duele el pecho
         y no sé dónde mirar.
Necesito que me prendan la luz
           tengo que encontrar la salida.

martes, 1 de abril de 2014

Crónicas de fin de semana

Me quedé en silencio abrazada a ella, ¿Qué pensaba decirle? ¿Algo de lo que dijera haría la diferencia? Me quedé con la duda y no dije nada. El pecho me dolía pero no era el momento para volver a ser una nena; la abracé con fuerza.
Quise por un momento hacerme chiquita, diminuta y entrar en su corazón y desatarle ese nudo de miedos que a fuerza de psicopateos se había formado. Quise por un momento hacerme grande de golpe y poder frenar esa avalancha de insultos cotidianos que la atormentan por ser quien es, por ser conmigo. Quise desaparecer o ser diferente, ser lo que merece tal vez, ser eso que esté bien y que no le cause peleas ni le ocasione preocupaciones. Quise ser todo lo que no soy pero debería.
Salió de la comodidad que el hueco de mi cuello le proporcionaba para darme un beso en la mejilla y lo notó; unas lágrimas saladas y silenciosas me delataron en la oscuridad y nada más pude ocultar.
-¿Qué te pasa? Nena... -su voz por primera vez fue lo que no quise escuchar, no quería que fuera ella quien descubriera que me había roto, que no soportaba otra vez, hubiera dado cualquier cosa por haberle evitado el disgusto de verme desmoronada y hecha arapos.
No pude contestarle, simplemente me hice un ovillo y me abracé a su cintura con fuerza, con mi cara en su vientre, casi cubierta por las sábanas. No quería mirarla, no me animaba.
Intenté parar pero ya era tarde, ya el alma intentaba salirse por mis ojos para pintarme otro poco las ojeras, y los espasmos hacían que temblara como un perro con frío.
Lloré como hacía mucho quería llorar, lloré callando gritos en la noche, lloré como una nena chiquita que llora de tristeza, como eso que siempre fui mientras asustada me acariciaba el cabello buscando alguna explicación para semejante dramatismo.
No la había, no la hay... o tal vez si, ¿quién sabe? Yo no.
Simplemente sé que lloré hasta empaparle la remera, mientras escuchaba el ruidito metálico de su corazón agitándose por los nervios al ver que no podía calmarme y el aire casi no entraba en mis pulmones.
Sentí como temblaba su pecho y supuse que lo peor que podía haber hecho estaba sucediendo y esta vez era ella la que lloraba por mi, por no haberme secado a tiempo las lágrimas que no deberían haber estado.
Subi mi cabeza hasta su pecho y hundí mi nariz en su cuello, en su pelo... Respiré su perfume mientras le pedia perdón sin siquiera saber por qué.
Me besó en los labios y sus lágrimas y las mías se mezclaron y lloramos otro rato hasta quedarnos con muchas menos lágrimas que de costumbre atoradas en las pestañas.
Le besé las mejillas, y la nariz, y los ojos y dejé que me secara las lágrimas con la delicadeza de quien sabe cómo duele.
Dejé que me abrazara y en vano intenté explicarle mis lágrimas nocturnas. Le prometí llamarla más seguido cuando esas crisis volvieran a tomar el control de mi cuerpo y me prometió intentar hacerme sonreír mucho más de lo que ya lo hace.

El peso sigue estando y la carga no es más liviana y los obstáculos no son más simples ni el camino menos empinado. Todo duele, TODO; a veces más, a veces menos. Una única esperanza de salir adelante a pesar de todos los puñetazos de aquellos que siguen sin querer entender el amor y la felicidad ajenos. Una sola esperanza colgada del cuello como amuleto o talismán. Una esperanza y una mano que me sostiene la mía. Hay que seguir adelante.

                                                                      -†-

Y la sal en mis heridas
         ya no quema como solía hacer....
No es que no sienta el dolor,
          simplemente no tengo miedo de que me hieran otra vez.

Y la sangre en estas venas
               no está bombeando menos que antes.
    Y esa es la esperanza que tengo
                         lo único que sé
y lo que me mantiene viva.
                             -Last Hope -Paramore

domingo, 9 de febrero de 2014

Comunicado desde el rincón

Llanto. Una almohada demasiado húmeda y la cara en llamas. El alma estrujada en la garganta, y palabras que suben por mi esófago. Tengo que decir algo. Tengo que gritar, que decir que me molesta, tengo que decirlo. me callo. Trago todo otra vez, con esfuerzo.
Suben otra vez haciendo presión, el sabor amargo y putrefacto de todo lo que no digo me raspa la garganta, como una caricia macabra.
Intento otra vez callarme, son las seis de la mañana y aún no dormí. Ojalá me hubiera ido hace cuatro horas. Nuevamente ese bolo de palabras a medio masticar que me toca la boca. No puedo volver a tragarlo, sabe muy feo. Vómito.
Un vómito oscuro que me abraza la garganta, el ruido de mi garganta al romperse se escucha a lo lejos y lloro otra vez.
Y sigo llorando, porque es lo que hago desde que llegué, porque es todo lo que no lloré estando lejos, porque no me entienden y tampoco puedo lograr que lo hagan, porque parece que nada de lo que digo se escucha y simplemente no puedo estar gritando.
No puedo gritar lo que no entiendo y no puedo entender que es lo que tanto me lastima, no puedo entender que es lo que tanto me duele, qué es lo que hace que el alma me tiemble hasta hacerme vomitar toda la tristeza, que sigue adentro mio como si la tuviera en la sangre, enfermándome el cuerpo constantemente.
No quiero volver a aquello que un día fui, no quiero volver a la sombra otra vez. Tengo miedo.

jueves, 30 de enero de 2014

Llanto

Llorar. Por un montón de cosas contenidas, llorar de frustración, de tanto extrañar, de dolor, de decepción. Llorar; necesitaba hacerlo, necesitaba limpiarme el alma con la sal que cada lágrima tiene. Necesitaba llorar.
Necesitaba volver a ser una nena chiquita llorando porque no le dieron un abrazo, porque no se animó a pedirlo, ni a darlo a quien sabia que lo necesitaba. Necesitaba llorar porque quiero seguir durmiendo con la tranquilidad de siempre, sabiendo que mamá está a unos metros de distancia.Necesitaba llorar porque hay gente a la que aún le tengo terror, necesitaba llorar.
Lloré. Lloro. Y pienso seguir llorando, porque hay mil cosas que quiero decir y el mundo no quiere escuchar, porque estoy muerta de miedo, al mundo, a la distancia, a la soledad, a alguna gente, a defraudarme, a no servir, muero de miedo a perder lo que tengo.
Y simplemente necesitaba algo de humedad en el alma, así tal vez vuelva a florecer como hace un tiempo.

                                                     -.-

Y si todo fuera más fácil,
      si no rebalsara mi alma de emociones,
si no me persiguieran los fantasmas del pasado,
                     si la distancia se esfumara de golpe,
si tuviera más coraje, tal vez, si fuera fuerte...

No habría más drama, dolor, tristezas o miedo.
      No sería yo tampoco,
parándome de frente,
secándome las lágrimas
      e intentando una nueva gambeta a la vida.

miércoles, 29 de enero de 2014

Hora de irse



Ultimos días en La Nada. Me lleno los pulmones. Se ríen a mi alrededor. Risa con olor a tequila, a juventud.
Los miro. Sonrío. ¿Cómo es posible que haya llegado a amar tanto a esta gente?
Están descalzos, tirados en la vereda, riendo, gritando.
Siento el abrazo de los seis que me aprietan las costillas, los omóplatos, el alma. Los siento acariciarme la vida de a poco.
El más pequeño de mis montruos me dice que me ama, que va a extrañarme, que agradece poder ser amigos. Se hace un ovillo y cierra los ojos, empieza a soñar en su cama de cemento, que ya es suya luego de años acostados mirando las estrellas.
Hace frío. Cierro los ojos, ya nadie queda en el lugar, sólo nosotros siete y unos perros callejeros.
Hablamos de sueños, de cosas que tenemos que dejar atrás. De todo el peso que dejamos acá y lo que nos espera.
"Nueva vida" digo. Nada malo pienso llevarme, y aunque mera de miedo, voy liviana, sin prejuicios ni estereotipos, voy.
Vamos. Ahora los tres de la mano, a esperar a los otros cuatro un par de años.
Seguimos con la promesa eterna, y quizás un poco idiota de seguir juntos mientras podamos, de no dejarnos llevar por el viento ni las luces de neón.
                                                             -.-
El viento me despeina, se me eriza la piel. Un último trago de whisky me abraza la garganta. Reconozco que mañana mi cabeza va a ser un desastre. Las personas que parten a trabajar nos miran extrañados y sonríen. "Los mismos de siempre" dicen.
Quiero volver. Quiero volver atrás siempre y quedarme así, vivir así otro tiempo, no mucho, lo suficiente. Quiero soñarnos sin necesidad de dormir. Quiero comer dulces, y escribir sueños, quiero que mis amigos sigan contándome cuentos en donde nosotros somos los héroes y peleamos contra villanos y salvamos el mundo, nuestro mundo. Quiero quedarme en ese lugar, en nuestra cama de cemento en donde soñamos sueños macizos y casi reales, con buenos cimientos. Quiero que no me suelten la mano. Que me acompañen. Que me empujen y se rían de mi seriedad, de mi dramatismo, que me ayuden a tomarme la vida menos en serio, a sobrevivirla.


                                                    _- ✝ -_

En una jungla de cemento se pierden mis ojos,
  están llenos de verde, de pasto recién cortado,
                  de aroma a libertad.

Trato de no perderme, de no cegarme,
      de recordar mi tierra, mis aires, su aroma.
Me dan la mano unos monstruos, me dan coraje.
     Me dieron sueños y fuerza,
ahora me dan tiempo y espacio,
                        me dan una chance.

Me dieron libertad para ser,
                  me dan oportunidad de hacer historia.

                                                 

lunes, 8 de abril de 2013

- (Problemas en puerta)

No entendí qué fue lo que me hizo a la distancia. Una palabra y estaba mareada y diciendo cosas que jamás creí decir, al menos nunca pensé decirle.
Era gracioso, divertido, ocurrente. Me divertía, pero algo, en algún momento hizo eco en mi interior y la verdad oculta tras esos chistes me pegó duro un sopapo en el alma.
Me dejó una palabra en los labios y volvió a calmar el mar de su cabeza inquieta, más en mi océano una tormenta ya comenzaba a desatarse, y mi mente no entiende de juegos ni razones, y simplemente se dedicó a formar historias que probablemente nunca salgan de allí.
Y un nudo de tristezas se formó en mi tripa, ahogando así las palabras que quedaron por decir, matando de a poco esas mariposas que habían llegado a formarse.
Nada por decir, sólo silencio, y espera... Silencio frío, limpio, que aprieta como una abrazo muy nuestro y me seca un par de lágrimas antes de que broten.
Silencio y espera, como espero el invierno, como espero tu voz, como te espero, en silencio.
 
                                     -♥-
Y aunque intente escapar
             las mariposas ingresan a mi cuerpo sin aviso
me invaden el alma
           me aceleran el corazón
sin importar frente a quién.

Y no entiendes cariño,
             conmigo no te conviene
no sé jugar ese juego
               tampoco quiero aprender.

Regálame aquel beso helado
         que promete resucitarme.
Regálame tu risa clara
           quiero dormirme escuchándote.

martes, 5 de marzo de 2013

Equivocaciones correctas

Caos. Besos. Olor a lluvia, a barro, a vino, a dulces. Humo azul y sonrisas de colores. Luces que me seguían el ritmo.
Un par de ojos desconocidos se me aparecieron en la penumbra y entonces no sé, si fue el alcohol o tu recuerdo el que me hizo perder la conciencia.
Entre la lluvia me sentí libre de mí misma y corrí en tu dirección una vez más, y me encontré a los gritos frente a tu puerta, llorándote las verdades que grita mi alma desde hace tiempo. Sé que me viste cariño, sé que me oíste, sé muy bien que entendiste lo que quise decir al decirte que tu sonrisa ocasionaba esta tormenta.
Ahora comprendo mucho menos que hace unos meses, y creo innecesarios esos modos de tratarme, tan cariñosos, tan inocentes. Como si no hubieras visto mi mirada entre la lluvia, como si mi corazón no hubiera roto el llanto de la noche.
No tengo nada más que decirte salvo que fue un honor morir entre tus brazos y volver a la vida.
Fue un honor haberte dicho mis verdades, y haber oído las tuyas, que aunque resulte increíble, se parecen bastante a mis sueños.
Quisiera tan sólo un tiempo más, pero no lo tenemos, simplemente hay que agachar la cabeza y seguir como si nada. Adiós.

                                          -♥-
El alcohol, la noche,
              los misterios, la lluvia,
tus besos, el viento...
       tus ojos, mi soledad.

No son buenas combinaciones,
              más el Universo no pregunta.
El ordenó, y obedecimos,
       y aunque fue una falta de respeto
y aunque se nos olvidó el decoro...
               El Universo es sabio,
Y simplemente a ambas nos gusta equivocarnos.

martes, 26 de febrero de 2013

Cansada

Me duele el pecho. me están presionando demasiado. Necesito que me dejen respirar a mi manera... No quiero que me enseñen, que me expliquen como se debe hacer. Aprendí por mi cuenta y así me parece más cómodo.
Necesito que me den espacio, el aire está muy viciado y me cuesta moverme con delicadeza. Estoy pesada, cansada. tengo demasiados sentimientos dentro y necesito soltarlos.
No necesito más ayuda, más opiniones, más consejos. Tengo muchos, me confunden. Simplemente necesito tiempo, la oportunidad de demostrar que no me equivoco, que puedo estar bien.
No puedo más. No quiero otra careta, me quita la respiración y el brillo de los ojos. Necesito aire, viento, luz. me cansé. Tengo demasiadas cosas en la mente, y ni siquiera me pertenecen; necesito un silencio.
Es demasiada presión, son demasiadas manos, este juego terrible en donde intentan moldearme no me gusta, es enfermizo.
No quiero tener que explicar por qué razón digo que NO, me parece que es muy obvio, no creo que todos merezcan saberlo, no creo ni busco que lo entiendan. Simplemente necesito aceptación.
Necesito la tranquilidad de un par de ojos que pretendí olvidar, necesito pensar con claridad mi próximo movimiento, no para calcular, simplemente para caminar más segura.
La única manera de aprender a volar es soltarme, es saltar. No pueden mostrarme cómo, no pueden volar por mí. Simplemente quiero ser. Necesito que me dejen serlo.
Mis pulmones están por colapsar de tantas palabras no dichas. Esto está por explotar si no hago algo por cambiarlo. Estoy decidida. No estoy pidiendo permiso, no voy a pedir disculpas. Voy a SER.

                        ∞ † ∞

Si tan sólo pudiera frenar,
                 pensar por un momento,
parar a descansar.

Necesito bajar de este mundo un rato.
                  Te necesito cerca,
los necesito lejos.

Necesito respirarte, para calmar mi ansiedad
                parar de buscarte un segundo,
necesito que me encuentres
                     y que me muestres en dónde estoy parada.
Hay demasiadas palabras rotas en el aire.
                   Hay mucha soledad.


miércoles, 23 de enero de 2013

Crónicas de una noche cualquiera

Música, humo, calor, olor a alcohol y a cigarrillos (de varios tipos) risas, flashes. Las luces cegándome de golpe, y un par de piernas finas siguiendo el ritmo. Locura.
Sonrisas, más tragos, más roces, más piel, más magia, más todo. Voces que me acarician el cuello intentando llegar hasta mí por sobre la música, por sobre las caderas que me obligaban a desviar la mirada y pedir un replay.
Descanso. Viento. Verdades dichas a los gritos y el sabor a su dulzura en los dedos.
De vuelta entre una marea de gente, buscando un par de ojos en los cuales posar la mirada, ojos desconocidos, ojos nuevos y frescos, grandes. Como dos ventanas al infinito que me permití observar sólo una noche.
La música y mi pelo suelto se llevaban de maravilla, el alcohol y su sonrisa hacían una excelente pareja. El rojo de lo prohibido le cubría las alas y sin preguntar nombre ni condiciones, se tomó el atrevimiento de robarme más que una sonrisa.

Zapatos apurados, ruido a vidrios rotos, botellas y vasos vacíos en el piso húmedo y el ruido horroroso de la noche muriendo en el horizonte.
Frío. Viento, sol. Silencio.
Risas etílicas y abrazos eternamente eternos. Rocío humedeciendo los zapatos y olor a café. ültima mirada al hermoso y desconocido demonio que me robó la noche.
Taconeos dejando una estela de humo de cigarro entre los adoquines. Sueño y delirio hasta la inconsciencia.

Despertar. Borrosos recuerdos de una noche que puede o no haber sido cierta y unos ojos de dragón clavados en la retina. Agujeros, horas que parecen haber desaparecido y recuerdos como flashes que aparecen a lo largo del día. Fatiga de cuerpo y alma tras una noche más de locura adolescente, de borrachera estúpida, de juventud efervescente.
Mensajes sorpresa con muchas palabras, con poco sentido, y una estrella más que nos hará reír con su simple recuerdo.
                   - ∞ ▌▌∞ -

Esta noche somos jóvenes
               volemos lejos y olvidemos.
Volvamos a casa con el sol
               y juguemos entre los tacones de la noche.
Volvámonos locos nuevamente
                    y que la música y la edad
                      nos revolucionen la sangre.

lunes, 14 de enero de 2013

Aprendiendo a caer

Esa manía idiota de romperme la cabeza sigue firme en la lista de mis pasatiempos favoritos, y nada puedo yo hacer.
Podría intentar cambiar, pero no me apetece. Podría realizar estas actividades casi suicidas no tan seguido como lo hago. Pero necesito sentir esa adrenalina de correr hacia el vacío, necesito sentir la sangre corriendo por mis venas en ese momento en que veo "El Gran Muro" y necesito ese dolor extraño para saber que continúo con vida.
Seré masoquista para muchos, estúpida para otros, pero como es mi costumbre... sigue sin importarme.
Debo decir que necesité morir para valorar la pureza del aire frío que respiro en esta noche estrellada, para volver a sentir con más fuerza la hierba moviéndose bajo mis pies, para llenarme de noche fresca y de rocío.
Necesité irme para regresar, y necesito la humedad del llanto para que mi alma florezca...
Me cansé de los amores literatos e inventados, sin sentido ni sentimientos iguales... Me cansé y me retiro del negocio por un tiempo, aún conservo algo de inocencia al creer que puedo decidir eso, lo sé.
El muro se vino abajo tras unas palabras sanadoras y mi cabeza hecha pedazos volvió a su estado normal sin ningún rasguño.
Se me escapó un suspiro, o tal vez el último gramo de poesía para personas que no la disfrutaban. Sonreí, me arremangué las alas y me limpié la sangre de las rodillas. El olor a noche me despertó el corazón; era hora. Tan sólo me paré firme, me sacudí los escombros y me preparé. Había perdido la batalla, pero aún estaba a tiempo de ganar la guerra.

Y así agradecí tanta oscuridad
           y descubrí una luz propia.
            Dejé de temerle a las sombras del pasado,
         intenté adivinar el futuro
   y sonreí.
Era tiempo de seguir viviendo.


      ...golpearse la cabeza, es crucial...

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Dame un tiempo

El título de un blog nunca le sentó mejor a mi ánimo.
Estoy intentando levantar vuelo otra vez, porque me quebraron las alas de un manotazo. Cuesta volar pro ahora... duele, no me sale... tal vez no tengo ganas.
Necesito un respiro, un descanso... necesito tomarme un tiempo para rever algunas cosas, para ver qué es lo que pasa si me alejo, qué es lo que sale.
Necesito intentar manejar un poco todo esto que me pasa, necesito un poco de viento en la cara -viento del natural, no de las pestañas de nadie- necesito saber qué es lo que siento, al menos tener un vestigio.
Tal vez sean sólo unos días... tal vez un poquito más... Pero necesito irme un  momento, para poder regresar y vivir el reencuentro.
Hasta pronto a quien lo lea. (Si es que alguien lo lee, y si le interesa. Sino, supongo que no leerás esto :P )

Si me dejo a mi misma respirar un rato
                 hacer un cambio de aire, un cambio de mente
volveré fresca y nueva
                           reverdeceré como un brote tras una buena y merecida lluvia.

lunes, 10 de diciembre de 2012

Eso es todo.

Tristeza. Me invadió de golpe y sin ninguna razón, sin ningún aviso. Lloré. Lloré de dolor, de furia contenida, de bronca, de aburrimiento, de miedo, lloré de soledad...
El peso de los besos que no voy a dar me rompieron las alas, me hicieron aterrizar salvajemente y a los tumbos, me lastimaron.
Y así, llorando, recordé aquellos tiempos en donde todo era más fácil, más simple, más llano. Recordé esos tiempos y maldije al aire. Grité tu nombre en silencio y seguí llorando.
Odie todo lo que me recordaba tu nombre. Odie haber hecho lo que había hecho. Me sentí usada, mes sentí idiota, todos saben que nadie hará que cambie mi opinión, y los besos sin sentimiento saben cada vez peor.
La imaginé, sin quererlo, tal vez. Y me odié. Me fui con los restos de mi dignidad rodando ruidosamente por el suelo, junto con mis lágrimas... Me fui.
Me retiré para no enfrentarme a la horrible realidad que me rodeaba, me retiré porque es mejor así, prefiero hacer como hago siempre, prefiero no hacerme cargo de mis equivocaciones y seguir siendo una nena confundida.
Prefiero no crecer, hacer de cuenta que era demasiado tarde, que no me dejaste un sabor amargo en los labios al recordarme todo aquello que nunca tendré de su parte, porque la princesa se aleja en su carruaje de tiempo, y ya no puedo seguirla.
Releí mi blog una y otra vez, intentando decidir qué hacer con su nombre dibujado en todas partes, intentando no pensarla con el alma.
Intenté hacerme entender que todo era demasiado pesado, demasiado aburrido, demasiado empalagoso para todos... Y tan sólo salí a caminar por la noche, para despejarme un poco, y la vi.
La vi y quise llorar. La vi y morí en el instante en que me sonrió como siempre, y me arrepentí de haber escrito idioteces, de haber imaginado escribir sin su imagen en mi mente, me arrepentí de buscar en un par de labios malditos mi redención, la cura a esta enfermedad que no existe, salvo en ella misma.
Mis síntomas crecieron, y agradecí al cielo tormentoso haberla encontrarla sola, y sonreí, seguí caminando sin ninguna dirección, y desaparecí en la oscuridad, llorando en silencio, intentando que los pájaros de mi mente no cantaran como si supieran el coro, intentando no amarla, intentando no dañar a nadie, descubriendo que son mis besos los malditos, y no los de aquel joven marinero de barcos de papel que me robó un par de suspiros en las sombras de las noches del último verano.

Intenté escribir sin que apareciera su imagen de perfección corrompida en mi mente, en mi alma... Intenté comprender que está hechizándome en cuerpo y alma, intenté olvidarla y no sonreír al oir su nombre, buscar en otros brazos algo de consuelo. Pero no puedo. No quiero. Y eso es todo.


Intentar olvidar lo que ya está enraizado en mi alma
              no tiene sentido alguno,
                  es intentar en vano.

Querer odiarte, olvidarte, no recordarte al menos
                        es imposible, es inútil.
El aire de diciembre te trae a mí cada vez más seguido.
            Tu perfume me despierta cada noche
                                invade cada sueño.
Me ayuda a despertar.

martes, 4 de diciembre de 2012

Imaginé.

"Al menos así vas a dejar de pensarla tanto" Me dijo una amiga ante mi tristeza. "Es verdad" conteste. Pero sabía que no era así.

Y me encontré tan sólo luego de cuatro días sin verte imaginando cómo te veré en invierno, cuando el frío me haga enamorarme más, como todos los años. Imaginé cómo será el fatídico Abril, intenté convencerme de que no valía la pena llorar, que todo seguiría igual -lo repito, INTENTÉ.
Imaginé cómo podrían tus manos ser más frías, cómo sería tu viento helado, tus pestañas escarchadas por el frío...
Imaginé tus dedos temblando y tu nariz colorada, y yo odiando al invierno nuevamente por hacerte ver tan hermosa, tan real, tan vos.
Imaginé el otoño, pero descubrí que sería mejor no vivirlo el próximo año. Todo caerá, no sólo las hojas... Imaginé tu cabello del mismo color que el follaje triste de los árboles, creí que te perdía entre los colores claros de su mañana. Desperté.
Desperté y maldije a quien te haya puesto en mi camino. A quien no lo importaba en absoluto lo que podía producirme un encuentro con vos, así, como fue, sin querer; un choque, con la danza que le sigue, sin decidirse por qué lado salir de la incómoda situación. Y mi temperatura aumentando, y la primera vez que sentí que el corazón se me salía del pecho de la vergüenza, cuando sentí que no podía ser más torpe, y te reíste. Y el fin del mundo fue real, y ya no pude concebir haber existido, si no te había visto sonreír...
Y se me hizo costumbre tu perfume, tu risa, el color de la miel pura que forma tu mirada; y aquí estoy, tras tan sólo cuatro días sin alimentar mi alma con tu brisa, desfalleciendo, imaginándote todo el tiempo, confundiendo las caras de las personas que se acercan, intentando dejar de temblar cuando te nombran... Estoy justificando tus descuidos ante mí, intentando convencerme de que no tenés idea, de que tan sólo sos inocente en grado sumo, y eso sólo te convierte en más adorable -si es que es eso posible- y hace que presienta que este verano hará catástrofes con mis neuronas  -o lo que quedan de ellas- y la lluvia que nos acecha no me ayudará en absoluto, sólo hará tu recuerdo más eterno, tu mirada más indescifrable, tu perfil más hermoso cada vez.

                                                     -♥-

Y aunque intente no puedo
              sacarte de mi memoria un minuto
             traerte a la realidad
                   y desarmarte la cintura a miradas.

No puedo dejar
                de faltarte el respeto en sueños
       y al verte regalarte una sonrisa
que me cobraré con creces...

viernes, 30 de noviembre de 2012

Viernes Santo, tormenta bíblica.

Te acercaste. Me miraste sonriente y me felicitaste por los resultados obtenidos. No me importaban. Tu mano aún estaba en mi cintura. Y aunque pretendí guardar la calma al decirte que no lloraras por mi ausencia, que nos veríamos pronto, que seguiría lista para molestarte, el roce ingenuo de tus labios contra mi mejilla me hizo sonrojar.
"-Voy a hacer un esfuerzo..." respondiste riendo, mientras otras personas se acercaron a platicar con vos -que seguías sin soltarme- conmigo, que seguía sonrojada, que seguía perdida, con el alma estrujada de los nervios, de la alegría por tantas cosas buenas juntas... intentando obviar las mariposas que parecían haber escapado de tus remeras para llenar mi estómago con ese sire tormentoso que se genera en mi interior en tu presencia.
La lluvia nos desconcertó, aunque la esperábamos con ansias. Fue una pena que haya durado tan poco...
Me marché de las manos de otras personas, aunque no quería irme. Aún faltaba tiempo para que la campana diera esta pelea por terminada... No era necesario irme tan rápidamente, como escapando de algo, de alguien. Pero la fuerza de mi acompañante era mayor, y tan sólo te dediqué una mirada cómplice, te saqué la lengua y reíste, devolviendome el gesto, haciéndome reír una vez más... como tantas veces en esta semana; continuando con esa cadena de sonrisas que comencé tan sólo semanas atrás...
Deberé acostumbrarme a tu ausencia, deberé comenzar a hacer uso de mi memoria, para recordarte clara y serena, etérea, feliz...
Tan sólo me felicitaste. Tan sólo preguntaste si estaba feliz. Tan sólo conteste que sí, ocultando la verdadera razón de mi sonrisa, que no era más que tu presencia, que el roce de tus manos heladas en mi cintura. Tan sólo escondí mis intenciones tras las risas, e intenté guardar todo el viento posible, ese que generás al pestañear, que está repleto de tu perfume y me eleva entre las nubes grises de este Viernes Santo.
Tan sólo respiré, y me llené de vos.

                                                    -♥-

           La frialdad de tus manos
                        me llena de sol el alma.
El sonido de tu risa profunda
                    genera convulsiones en mi corazón.

                                                          Quédate otro segundo princesa...
                                        sonríe, camina con cuidado, elévate.
                        La tormenta hace que tu belleza sea cada vez más eterna,
                                                           que tus ojos brillen sin tiempo ni dueño...
                                  que desfallezca al sentir tu respiración cortando el aire.