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jueves, 12 de marzo de 2015

Causa y efecto


Su vientre rozando el mío y una galaxia que estalla entre ambas.
Su beso apoyándose cuidadoso en mi cuello es el aleteo de una mariposa generando un huracán.
Causa y efecto.
Sus ojos reflejados en los míos y un mundo que quiero hacer mejor para ella.
Sus pestañas moviéndose y mi alma despeinándose entera. 
Causa y efecto.
Me ama y yo exploto de amor por ella. 

jueves, 5 de febrero de 2015

Tiene una facilidad asombrosa para calmarme cuando los demás me decepcionan y una caricia siempre en la punta de los dedos.
Tiene el poder de hacerme creer que puedo mejorar, la capacidad de hacer que de verdad quiera hacerlo, que de verdad lo intente.
Cada vez que no sé dónde estoy parada, me da la mano y me tranquiliza saber que estoy a su lado. Cada día me tranquiliza y me llena de orgullo saber que sigue intentando, que seguimos peleando por eso que creemos.
Me hace feliz al saber que perdona mis errores aunque no creo merecerlo. Me hace feliz que me deje intentar hacerla un poquito feliz, de devolverle al menos un poquito de toda esa felicidad que me da. 
Me hace feliz. Siempre lo hizo.

lunes, 14 de abril de 2014

Un favor

¿Te puedo pedir un favor? Se que estás leyedo... puede que te cueste pero intentalo al menos... por unos segundos mirate con mis ojos... quiero que te veas asi de gigante como yo sé que sos (porque lo sos pero a veces les crees a los que te dijeron lo contrario) quiero que te veas así de enorme y de hermosa y de perfecta. Quiero que notes por un momento lo enorme de tu alma, esa que se te escapa por los porors y en las sonrisas; esa que de vez en cuando intenta salirse por tus ojos y camina por la cornisa de tus pestañas en un vil intento de morir.
Mirate con mis ojos. ¿Te ves? ¿Te ves así de perfecta como sos? Espero que lo logres, desde lo más profundo de mi ser espero que lo logres, que comprendas que no exagero cuando te digo que sos la que me rescata y la que me empuja a seguir caminando. Sos vos la que se adentra en mis rincones, hacia lugares de mí misma que no conocés, sos vos la que se arriesga a perderse en el enredo que  es mi alma y es a vos a la que no le importa el desorden que encuentra, el destrozo que encuentra ni los restos de las pisadas de otras personas que no supieron caminar por allí sin pisotear y romper, que no supieron hacer como vos y entrar tranquila, despacio.
Quiero que te veas como la caballera que sos, como la que me cuida cuando tengo miedo de salir, como la que se despierta a la madrugada a taparme medio dormida aún sabiendo que en minutos la frazada volverá al suelo.
Quiero que te veas así de luminosa como sos cuando te reís, cuando sonreís y cuando me mirás y me ves, porque vos aprendiste a verme.
Quiero que te veas como yo te veo cuando abrazadas nos ponemos a planificar fines de semanas, y a armar una familia imaginaria y un jardín lleno de flores y un mundo nuestro por fin. Quiero que logres ver como te brillan los ojos cuando hablás de lo que querés, de lo que deseás, como se te escapa la risa entre las palabras casi cantadas cuando me contás algo con lo que soñás y cómo movés los dedos en el aire intentando materializar todo eso que me decís.

¿Te puedo pedir un favor? No le creas. Jamás le creas a nadie que te diga que no podés, que no sos lo suficientemente fuerte, o lo suficientemente "grande". Creele a eso que veas cuando te mires con mis ojos y por fin te veas. Exactamente como me pasó a mi en la madrugada del 14 de febrero del año pasado; hace exactamente un año y dos meses, mientras te acompañaba a tomar un colectivo que iba a separarte de mi indefinidamente, y ahi te vi, y supe por fin que quería tenerte siempre conmigo, y que no quería volver a tener que verte partir sin saber cuándo regresaría a tener tu perfume.

Mirate con mis ojos un momento, por ahí así podés ver tu magia.

Te amo.

sábado, 15 de marzo de 2014

Quisiera

A veces necesito un idioma nuevo, uno que me garantice que voy a lograr calmar el maremoto de su alma chiquitita y salvaje. A veces quisiera poder hacerla ver lo hermosa que es, quisiera que por un momento estuviera en mi lugar y se viera riendo, o durmiendo, o protestando, o simplemente respirando.
Quisiera saber como protegerla de todo lo malo de este mundo... de mi misma incluso, de su propio juicio, de gente que sigue lastimándola.
Quisiera a veces, tener el poder de hacerla respirar tranquila, de hacerla sentir como ella me hace sentir. De darle la mano -como ella lo hace- y calmar el mundo.
Quisiera quitarle todos lo problemas, el peso del mundo que carga en lo hombros. Con gusto lo cambiaría por mi felicidad; no la necesito... si mi felicidad es ella.
A veces quisiera que en serio sintiera todo eso que siento cuando la veo venir hacia mi para darme un beso, o la alegría que me inunda cuando siento sus manos en mi cintura abrazándome porque si, y robándome besos que hacen que todo mi día tenga sentido.
Quisiera que supiera que sigo por ella, que ella es la razón por la que sigo peleándola en una ciudad que no es mía, con gente que no conozco y con otra que creía conocer; que sigo porque es la única manera de empezar a cumplir lo que planeamos juntas.
Hay noches como la de hoy,después de un día difícil como el de hoy, en que sólo quisiera poder refugiarme entre sus brazos y entregarle el alma otra vez.
Quisiera que se viera así de gigante y preciosa como yo la veo, así de perfecta como es. Así de necesaria como es, tan ella que asusta desbordando perfección por los poros, mientras me revoluciona el alma con esas pestañas eternas; mientras me causa escalofríos cada vez que me dice que me ama, como la primera vez.
A veces quisiera que supiera que para mi es eterna y perfecta, que se aceptara como toda esa galaxia de persona que es, enamorándome cada segundo un poco más, haciéndome entender de a poco que con ella no necesito ni caretas ni disfraces porque puedo ser yo misma, desnuda de cuerpo y alma, aferrada a su cintura y sintiendo en el alma como se mueve su pecho al respirar; sabiendo que no hay otra respiración que pueda calmarme, ni ninguna otra que quiera escuchar en mi vida, junto a la mía, contra mi nuca, sobre mi almohada... rebotando en mi sangre, en lo más profundo de mis huesos; ahí donde está mi esencia, donde vive ella desde siempre, donde la encontré cuando por fin pude verla después de tanto mirarla.

Tu perfume de viento me despeina el alma
y busco explicaciones que no existen....
es que simplemente te amo.
                  Y aunque pensé que no podía,
que no sabía, que no era para mí....
                                 me diste la mano y me apretaste contra tu esencia
           me diste un beso helado, me diste coraje,
   la oportunidad de amar, la certeza de saberme tuya.
           me diste fuerza, me das amor.

           Y en el roce perfecto
de tu vientre y el mío
              crecen galaxias lejanas, mágicas, divinas.
Y entre tu amor y el mío crecemos,
   soñamos...
                    somos uno.

martes, 4 de diciembre de 2012

Imaginé.

"Al menos así vas a dejar de pensarla tanto" Me dijo una amiga ante mi tristeza. "Es verdad" conteste. Pero sabía que no era así.

Y me encontré tan sólo luego de cuatro días sin verte imaginando cómo te veré en invierno, cuando el frío me haga enamorarme más, como todos los años. Imaginé cómo será el fatídico Abril, intenté convencerme de que no valía la pena llorar, que todo seguiría igual -lo repito, INTENTÉ.
Imaginé cómo podrían tus manos ser más frías, cómo sería tu viento helado, tus pestañas escarchadas por el frío...
Imaginé tus dedos temblando y tu nariz colorada, y yo odiando al invierno nuevamente por hacerte ver tan hermosa, tan real, tan vos.
Imaginé el otoño, pero descubrí que sería mejor no vivirlo el próximo año. Todo caerá, no sólo las hojas... Imaginé tu cabello del mismo color que el follaje triste de los árboles, creí que te perdía entre los colores claros de su mañana. Desperté.
Desperté y maldije a quien te haya puesto en mi camino. A quien no lo importaba en absoluto lo que podía producirme un encuentro con vos, así, como fue, sin querer; un choque, con la danza que le sigue, sin decidirse por qué lado salir de la incómoda situación. Y mi temperatura aumentando, y la primera vez que sentí que el corazón se me salía del pecho de la vergüenza, cuando sentí que no podía ser más torpe, y te reíste. Y el fin del mundo fue real, y ya no pude concebir haber existido, si no te había visto sonreír...
Y se me hizo costumbre tu perfume, tu risa, el color de la miel pura que forma tu mirada; y aquí estoy, tras tan sólo cuatro días sin alimentar mi alma con tu brisa, desfalleciendo, imaginándote todo el tiempo, confundiendo las caras de las personas que se acercan, intentando dejar de temblar cuando te nombran... Estoy justificando tus descuidos ante mí, intentando convencerme de que no tenés idea, de que tan sólo sos inocente en grado sumo, y eso sólo te convierte en más adorable -si es que es eso posible- y hace que presienta que este verano hará catástrofes con mis neuronas  -o lo que quedan de ellas- y la lluvia que nos acecha no me ayudará en absoluto, sólo hará tu recuerdo más eterno, tu mirada más indescifrable, tu perfil más hermoso cada vez.

                                                     -♥-

Y aunque intente no puedo
              sacarte de mi memoria un minuto
             traerte a la realidad
                   y desarmarte la cintura a miradas.

No puedo dejar
                de faltarte el respeto en sueños
       y al verte regalarte una sonrisa
que me cobraré con creces...

viernes, 23 de noviembre de 2012

Delirium tremens

Sigo contando los días que me quedan a tu lado, sigo intentando robarte la mayor cantidad de sonrisas posibles, para poder sobrevivir los tres meses que siguen sin morir muerta de amor.
Los resultados a mis chistes son favorables y siento que cumplo con mi misión si logro sacarte una carcajada, clara, desde el alma, como todo lo que te rodea.

Aún recuerdo observarte con aprensión durante demasiado tiempo, intentando que notaras que no podías ocupar un espacio en aquel mundillo en donde me sentía libre. Ahora comprendo que no era más que negación a lo que sucedía; ahora comprendo que no era mi estómago estrujándose cuando pasabas a mi lado, ahora sé que era mi corazón dando vuelcos.

Y como si fuera cierto... como si me vieras en vez de mirarme sonrío a un dibujo sin rostro ni nombre, un dibujo que miraste con atención para dar tu opinión, tal vez descubriendo entre tantos perfiles el tuyo, tal vez haciendo de cuenta que era sólo una ilusión, porque así es mejor, y así es más fácil para ambas...

Y la nostalgia se apoderó de mí antes de tiempo, y debo decirte que probablemente muera esta noche en otro sueño que me robes, y probablemente renazca mañana por la mañana con tu perfil sin tiempo saludándome por la ventana.
Pero prometo reponerme, regresar a aquel lugar que nunca fue mío, a aquel lugar que es tuyo por derecho propio y que responde a cada pequeño movimiento de tu cuerpo, un pestañeo, el simple movimiento de tu cuerpo al respirar, o tu mano acomodando tu cabello para evitar que te cubra las estrellas que llevás por mirada...
Prometo sobrevivir al verano más frío de la historia, y volver con fuerzas para seguir gastando tu sombra a miradas, para seguir dibujándote en silencio, para seguir con este delirio que me hace convertirte en historias de amores no correspondidos, pero perfectamente perfectos.

Quiero dejar de pensarte en silencio
         para contarte las verdades
            que mis dedos gritan desde hace rato.
                                        ♥
Quiero dormir con tu risa
    resonando en mis oídos nuevamente,
         contándome que la perfección existe
                         y tiene nombre de estrella...

martes, 13 de noviembre de 2012

Descifrarte, disfrutarte.

Fui sensata. Te dije que me gustaba hacerte reír. Pensé en cortar la frase en el simple "Me gusta". Pero mis neuronas se opusieron a ello, y respeté su decisión. Al fin y al cabo, a veces es mejor amar un poco con la cabeza.
No recuerdo qué dijiste luego. No te oí. Sólo sé que me miraste a los ojos y que tu mano helada me quemaba el brazo.
Y la música que llevas en el alma me trasladó a tu infancia; tiempo en el que aún yo no había llegado a este mundo, y me sentí idiota. Me sentí estúpida, como cada vez que me enamoro de la persona más inadecuada, como cada vez que dejo caer con torpeza todo lo que tengo en los brazos cuando pasas a mi lado llenando el lugar con tu perfume de juventud desbordada, de niñez eterna.
Hablamos sobre la vida misma, sobre tus amigos, sobre mi familia, sobre todas esas cosas de las que no deberíamos hablar para mantener una relación estrictamente "profesional". Me preguntaste sobre mis dibujos, y contesté estupideces que nada tenían que ver con lo que buscabas saber. Lo siento por eso... Tus ojos canela me hipnotizan, y tus largas pestañas me enredan en su baile, haciendo que mi alma se me escape por los dedos cubiertos de lápiz y no pueda concentrarme.
Todavía no logré descifrar tu sonrisa casi triste... ese intento de sonrisa, que supera a todos los que he visto en belleza y efecto producido en mí. Todavía no pude deshacer ese manto de misterio que te envuelve y hace que me pierda en tu andar más a menudo cada vez. No sé qué es lo que hace que parezcas una niña perdida, no comprendo por qué tus manos están tan heladas o por qué tu risa hace eco en mí.
Aún intento comprender qué causa el perfume de las hojas blancas en tu persona, qué es lo que hace que te acerques en cuanto comienzo a dibujarte en silencio. Mientras tanto seguiré intentando hacerte reír,  seguiré guardándome tus silencios, tus miradas perdidas como tesoros que en mis momentos de soledad me sirven como escudo, me ayudan a retratarte más hermosa que ayer, y menos que mañana.



Mi corazón ya no responde a tu presencia volátil.
                                    Mi mirada vaga perdida entre tus pasos.
                                                    Mi alma ya está inundada de tu aroma a libertad.
                                               
                                                    -♥-          

                                                |_| ◘ |_. ◘ ◙             

sábado, 10 de noviembre de 2012

Perdida (crónica de una mañana de lluvia)

Me desconcentré por un minuto y desperté perdida en sus ojos grandes de niña temerosa.
Quise volver a mi tarea pero ya no pude. Era demasiado tarde; había sonreído y en mi corazón los segundos habían huído junto con mi cordura.
Ya no podía pensar en otra cosa, ya todo me parecía fantástico. Todo se había convertido en amor mismo.
Me asombraba, me fascinaba el simple hecho de saber que respirábamos el mismo cálido aire, que ambas sentíamos el mismo aroma a lluvia y que a ambas nos traía los mismos recuerdos...
Fui feliz al descubrir que los relámpagos producían en su alma la misma euforia que en la mía y tuve que resucitar, luego de sentir su cuerpo helado por el viento junto al mío, mientras ella asombrada sostenía que los ojos de mis dibujos tenían la luz de la vida, sin pensar jamás que la vida son sus ojos.
"Es que amo... los ojos" respondí inquieta; intentando parecer despreocupada.
Ella sólo sonrió otra vez, entrecerrando los ojos y acomodándose el flequillo; y deslizando su mano por mi cintura se alejó a divisar la tormenta por la ventana; aprovechando ese único y pequeño momento en la mañana en que nadie la solicita, llenándose la mirada de rocío, nutriéndose del viento para seguir despeinando mi alma.
Sólo la miré. Y continué mirándola; continué memorizando cada uno de sus movimientos, intentando guardar en mi memoria su voz tranquila, su presencia volátil... intentando robarle más sonrisas, que me permitan vivir estos días con su ausencia como si no fueran una tortura o una broma cruel del destino.
Regresé antes de partir para observarla una vez más por la ventana, para sentir su perfume al recoger algo que adrede había olvidado, pero ella ya no estaba. Ya su fugaz figura flotaba en el oscuro pasillo iluminando aquel oscuro y lejano recinto.
Sonreí una vez más, como incontables veces lo había hecho esa mañana; sonreí al saberme dueña irrefutable de al menos una charla amena, de un par de sonrisas tranquilas, y escribí una vez más su nombre de estrella en mi muñeca, descubriendo que ya no había vuelta atrás. Estaba Perdida. Estoy Perdida.


Si te acercas y me inundas con tus dulces ojos,
                          mi corazón bombea tinta cada vez más rápido,
 llenándome las manos de palabras
                        y el corazón de mariposas. ♥

sábado, 3 de noviembre de 2012

Estrella de lejanos testamentos, mariposa silvestre...

La Princesa me miró desde su trono, tan por encima mío como podía. Sonrió, como cada vez que me descubre mirándola a los ojos. Sonrió y otro viento huracanado envolvió mi alma de adolescente confundida.

Quise odiarla, intenté cerrar los ojos y el corazón a sus labios de fresa Silvestre, que todo parecen opacar. Intenté, pero fue inútil. Su perfume de brisa ya estaba instalado en mi memoria, y su caminar tranquilo, sus pisadas de viento nuevo me resultaban hipnóticos.

Decidí, por fin, permitirme amarla en silencio y desde lejos. Decidí espiarla por su cárcel de cristal y me prometí intentar hacerla sonreír al menos una vez al día. Esa cuota de luz de estrella me mantendría con vida veinticuatro horas más.
La descubrí intentando descifrar mis notas varias veces, y le  prometí su aparición momentánea en mis historias. ¡Que inocente!  Cómo iba ella a suponer que protagoniza mis más dulces sueños y también los más indecorosos. ¿Cómo lo sabría? Si al fin y al cabo aún puedo mantener la compostura a su lado, si aún me esfuerzo en parecer calma cada vez que su mano de mariposa se posa sobre mi hombro, en un gesto cómplice y tan común para ella.
¿Que si intenté dibujarla? Claro que sí. Pero no le hice justicia. Los ojos que me miran desde el papel nunca tendrán el brillo, el color de la miel más dulce como los suyos. El irrespetuoso mechón de cabello esbozado a lápiz nunca logrará parecerse al real, y aunque casi idénticas, sus manos apenas tibias nunca podré imitarlas. Jamás acomodará su cabello con suavidad en mi torpe dibujo; y aunque me esfuerce, jamás lograré preparar el color exacto de sus jóvenes mejillas plagadas de pecas, que no hacen más que transformarla en otra niña; que no logran otra cosa que hacerme reír con fuerza  aunque no lo desee y que me atrapan mirándolas cada vez más a menudo, haciendo que desvíe rápida la mirada.
¿Qué importa que no sea mía? Si de todas formas puedo adueñarme de su sonrisa cada mañana. "¿Qué importa que no me mire? Si me llena los ojos" ¿Y qué importa que por las noches él la encierre entre sus brazos? Si con un poco de tinta azul ella vuela a mi lado.
Si la conocí encerrada ¿quién soy yo para reclamar su libertad ahora? Si aprendí a adorarla de todas formas y colores, sin importarme siquiera que ella se diera por enterada.



                                                      Sin importar mi destino
                                                                       sigo vagando por la cornisa de sus ojos.
                                                  Estoy perdida. ♥

lunes, 16 de enero de 2012

El fulgor de aquellos ojos que, como faroles en la oscuridad la habían cegado se cerraron al aproximarse sus bocas.
Y como si alguien o algo tirara de ella se elevó por los aires, volando en ese beso perfecto y desquiciado.
Las manos de él, con una delicadeza impropia en ellas la tomaban suavemente de la cintura y le alborotaban el cabello. Sus labios quemaban en esa torpe y dulce lucha de mordiscos y caricias; y el sol nacía, matando a la noche y sus desaires, y el alba proporcionaba un calor, una tibieza perfecta al bañarlos con su luz débil pero brillante.
Sintió que volaba en el lejano horizonte; en ese cielo del color de la tinta diluída, en donde no amanecía aún, pero ya no era de noche. Sintió que volaba, que moría al separar sus labios de su joven ladrón de besos; sintió que la tibieza de su aliento le curaba las heridas abiertas anteriormente por la misma boca.
El alcohol y la pasión que corrían por sus venas rompieron el equilibrio no ´solo de su mente, sino también de su cuerpo.
Sus lenguas, eufóricas bailaban al compás de su respiración, que era la misma -clara y profunda- entrelazándose y burlándose del tiempo; parando al mundo entero.
La luz del sol los abrazó y simplemente se miraron, respirando confundidos. La triste canción de un pájaro lejano lo dijo todo, y él se despidió con una sonrisa y un beso en la frente que terminó por desarmarla.
Ella se quedó callada, sonriendo mirando como él se alejaba, como el mundo comenzaba a despertar antes de regresar a su hogar.
Y simplemente se recostó, aunque seguía en las nubes; se recostó intentando calmar la bestia que en su pecho batía las alas descontrolada.
El llanto del pájaro aún flotaba en el aire, el sabor de los besos del joven descansaba en sus labios, sus manos le quemaban en la cintura y sus sonrisa aún brillaba en sus retinas.
Se durmió sin saber si toda esa noche había sido real, sin poder asimilar lo sucedido; sin soñar... ya todo estaba hecho...

Gracias por brindarme paz...

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Histeria de amor...

Me clausuraste el corazón de un beso y la escarcha que cubría mis pestañas se derritió de golpe.
El calor que había comenzado a unirnos semanas atrás se nubló de golpe y volaste a aguas desconocidas con mi beso prendido de tus alas. Emigraste, como hacés siempre, siguiendo el calor; el viento cálido de un alma solitaria que nunca es la mía.
Me juré una y mil veces que ese beso no había sido real, que el calor, la alegría y el alcohol no habían ayudado; pero ni la borrachera más grande de la historia podría lograr un invento tan perfecto, tan intenso…
Planté bandera en tus ojos nuevamente la semana anterior a regalarle mis besos a otro. Te vi mirándome sin decir nada; te vi agachar la cabeza y seguir hablando. Al parecer mi calor de confusión amorosa, de temor estúpido volvió a llamar tu atención y tu mirada de nene triste volvió a posarse en la mía, preocupada por el tiempo y sus mentiras; una vez más al parecer en tu “Caribe” comenzó el gris invierno; al parecer mi ‘abril’ es mucho más cálido este año…
Al parecer nuestra histeria es mucho más magnética de lo que pensábamos y nos resulta irresistible ese juego idiota de dudas, guiños, sí y no, odio y amor.
Nos resulta irresistible robarnos besos sin contarle a nadie; nos enciende el alma como nunca mirarnos con indiferencia y enviarnos mensajes inocentemente melosos que no hacen más que robarnos el sueño.
Me derriten las alas tus miradas de reojo y te pueden mis ‘casi besos’ distraídos que dejo caer como sin querer…
Esta historia de nuestra histeria me mata. Como me matan los celos cuando te oigo reír por los chistes de alguien más; como te mata la bronca al verme saludar a otro que no sos vos.
Nos puede esta tonta histeria, nos enamora cada vez más; nos enamora y nos aleja, nos calla; esta histeria de amor nos hace cada vez más mentirosos, más callados, mas amigos.
:[ my boy still looking tired eyes my soul and I'm still loving it]

martes, 26 de julio de 2011

Otra vez pensé que me había ido a otro lugar inventado cuando me vi reflejada en tus ojos de selva profunda.
Caminamos muertos de frío hasta morirnos muertos de amor, aferrándonos al poco tiempo que tenemos juntos; respirando las estrellas en un consatante baile con el universo.
Nuevamente quise olvidar que me mirabas para caminar más ligera y sin embargo no pude resistir las palabras mágicas que sabes que me roban besos de vez en vez.
Con las manos y las almas escarchadas despedimos chispas de plata en cada risa y te sentí a mi lado, como ayer, como ahora, como siempre que me pierdo en mis miedos.
Tu respiración me despeinaba las pestañas y tu voz, como siempre causaba terremotos en mi mundo de silencios.
Amarrados al hueco sonido de la noche nos encontró la mañana que seguía nuestros pasos y ya no recuerdo; puede que lo haya soñado, puede que sea un invento, pero puedo jurar que tus manos heladas por la soledad del invierno terminaron por acomodar ese intrépido mechón de pelo que me impedía ver tu sonrisa de despistada con la claridad de siempre; ese intento de sonrisa, el más lindo de todos los que he visto; el tuyo.
No nos despedimos porque no nos encontramos y cada uno voló a su nido, a repararse las alas para seguir volando; más allá de las chimeneas humeantes, más allá de las nubes, más allá del invierno, del amor... más allá de los dos.