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miércoles, 14 de enero de 2015

El personaje


-El personaje tiembla, se revuelve, grita. Salen de su boca sonidos guturales, parece una bestia. Respira agitado e intenta controlarse, pero Hyde es más fuerte hoy.-


El personaje puede ser mujer u hombre, para la cuestión da lo mismo. Existe por una coincidencia, por acción y reacción, porque las estrellas quisieron, porque se produjo un maravilloso acto de magia, ¿quién sabe?
Este personaje tiene dudas, no quiere lastimarse, no quiere lastimar al resto y lucha contra un demonio que no es más que él mismo. Una voz en su cabeza que le habla de penas y lo lleva a reaccionar mal ante cualquier sobresalto.
El personaje ama, y sufre por amor. Extraña a gente del pasado, llora ausencias y lamenta haber dicho lo que dijo, callado lo que calló.
El personaje carga en su entrecejo con varias noches en vela y en sus ojeras malvas con llantos que no valían su pena, con lágrimas que se justificaban. En su espalda el peso de las noches extrañando a alguien que estaba lejos forma una capa oscura y fría, como una noche de llovizna.
El personaje duda, prueba y se equivoca, piensa en alguien a quien dejó ir para que pudiera ser feliz, piensa en cuánta felicidad resignó por amar tan puramente.
El personaje tiene a alguien en quien confiar y a quien abrazar cuando siente que el suelo bajo sus pies desaparece entre malos tratos e injusticias, tiene también alguien a quien nunca le confiaría nada, un par de recuerdos que quisiera borrar y lugares y aromas que quiere recordar por siempre.
Tiene una melodía en el alma y un tic tac aburrido dentro del pecho que lo mantiene con vida y a la vez lo acerca a la muerte.
Tiene miedo, mucho miedo de perder a quien ama, de perderse, de ser quien se prometió no ser jamás; el personaje miente, oculta, hiere y siente culpa.
Tiene códigos, tiene líneas que juró no cruzar y cruzó y puertas que cerró y perdió la llave. Tiene un secreto inconfesable, tiene mil pecados por repetir, tiene orgullos que tragarse y nudos en la garganta a montones. Tiene un silencio. Una pasión que le da magia, una chispa que lo mantiene encendido y millones de besos por dar y abrazos por recibir.
El personaje tiene UNA oportunidad, sólo una de ser el personaje principal, tiene todas las de ganar y poco por perder.
El personaje soy yo, sos vos que estás leyendo.
Esperemos que el personaje, también tenga el valor.

martes, 26 de febrero de 2013

Cansada

Me duele el pecho. me están presionando demasiado. Necesito que me dejen respirar a mi manera... No quiero que me enseñen, que me expliquen como se debe hacer. Aprendí por mi cuenta y así me parece más cómodo.
Necesito que me den espacio, el aire está muy viciado y me cuesta moverme con delicadeza. Estoy pesada, cansada. tengo demasiados sentimientos dentro y necesito soltarlos.
No necesito más ayuda, más opiniones, más consejos. Tengo muchos, me confunden. Simplemente necesito tiempo, la oportunidad de demostrar que no me equivoco, que puedo estar bien.
No puedo más. No quiero otra careta, me quita la respiración y el brillo de los ojos. Necesito aire, viento, luz. me cansé. Tengo demasiadas cosas en la mente, y ni siquiera me pertenecen; necesito un silencio.
Es demasiada presión, son demasiadas manos, este juego terrible en donde intentan moldearme no me gusta, es enfermizo.
No quiero tener que explicar por qué razón digo que NO, me parece que es muy obvio, no creo que todos merezcan saberlo, no creo ni busco que lo entiendan. Simplemente necesito aceptación.
Necesito la tranquilidad de un par de ojos que pretendí olvidar, necesito pensar con claridad mi próximo movimiento, no para calcular, simplemente para caminar más segura.
La única manera de aprender a volar es soltarme, es saltar. No pueden mostrarme cómo, no pueden volar por mí. Simplemente quiero ser. Necesito que me dejen serlo.
Mis pulmones están por colapsar de tantas palabras no dichas. Esto está por explotar si no hago algo por cambiarlo. Estoy decidida. No estoy pidiendo permiso, no voy a pedir disculpas. Voy a SER.

                        ∞ † ∞

Si tan sólo pudiera frenar,
                 pensar por un momento,
parar a descansar.

Necesito bajar de este mundo un rato.
                  Te necesito cerca,
los necesito lejos.

Necesito respirarte, para calmar mi ansiedad
                parar de buscarte un segundo,
necesito que me encuentres
                     y que me muestres en dónde estoy parada.
Hay demasiadas palabras rotas en el aire.
                   Hay mucha soledad.


miércoles, 19 de diciembre de 2012

Dame un tiempo

El título de un blog nunca le sentó mejor a mi ánimo.
Estoy intentando levantar vuelo otra vez, porque me quebraron las alas de un manotazo. Cuesta volar pro ahora... duele, no me sale... tal vez no tengo ganas.
Necesito un respiro, un descanso... necesito tomarme un tiempo para rever algunas cosas, para ver qué es lo que pasa si me alejo, qué es lo que sale.
Necesito intentar manejar un poco todo esto que me pasa, necesito un poco de viento en la cara -viento del natural, no de las pestañas de nadie- necesito saber qué es lo que siento, al menos tener un vestigio.
Tal vez sean sólo unos días... tal vez un poquito más... Pero necesito irme un  momento, para poder regresar y vivir el reencuentro.
Hasta pronto a quien lo lea. (Si es que alguien lo lee, y si le interesa. Sino, supongo que no leerás esto :P )

Si me dejo a mi misma respirar un rato
                 hacer un cambio de aire, un cambio de mente
volveré fresca y nueva
                           reverdeceré como un brote tras una buena y merecida lluvia.

lunes, 10 de diciembre de 2012

Eso es todo.

Tristeza. Me invadió de golpe y sin ninguna razón, sin ningún aviso. Lloré. Lloré de dolor, de furia contenida, de bronca, de aburrimiento, de miedo, lloré de soledad...
El peso de los besos que no voy a dar me rompieron las alas, me hicieron aterrizar salvajemente y a los tumbos, me lastimaron.
Y así, llorando, recordé aquellos tiempos en donde todo era más fácil, más simple, más llano. Recordé esos tiempos y maldije al aire. Grité tu nombre en silencio y seguí llorando.
Odie todo lo que me recordaba tu nombre. Odie haber hecho lo que había hecho. Me sentí usada, mes sentí idiota, todos saben que nadie hará que cambie mi opinión, y los besos sin sentimiento saben cada vez peor.
La imaginé, sin quererlo, tal vez. Y me odié. Me fui con los restos de mi dignidad rodando ruidosamente por el suelo, junto con mis lágrimas... Me fui.
Me retiré para no enfrentarme a la horrible realidad que me rodeaba, me retiré porque es mejor así, prefiero hacer como hago siempre, prefiero no hacerme cargo de mis equivocaciones y seguir siendo una nena confundida.
Prefiero no crecer, hacer de cuenta que era demasiado tarde, que no me dejaste un sabor amargo en los labios al recordarme todo aquello que nunca tendré de su parte, porque la princesa se aleja en su carruaje de tiempo, y ya no puedo seguirla.
Releí mi blog una y otra vez, intentando decidir qué hacer con su nombre dibujado en todas partes, intentando no pensarla con el alma.
Intenté hacerme entender que todo era demasiado pesado, demasiado aburrido, demasiado empalagoso para todos... Y tan sólo salí a caminar por la noche, para despejarme un poco, y la vi.
La vi y quise llorar. La vi y morí en el instante en que me sonrió como siempre, y me arrepentí de haber escrito idioteces, de haber imaginado escribir sin su imagen en mi mente, me arrepentí de buscar en un par de labios malditos mi redención, la cura a esta enfermedad que no existe, salvo en ella misma.
Mis síntomas crecieron, y agradecí al cielo tormentoso haberla encontrarla sola, y sonreí, seguí caminando sin ninguna dirección, y desaparecí en la oscuridad, llorando en silencio, intentando que los pájaros de mi mente no cantaran como si supieran el coro, intentando no amarla, intentando no dañar a nadie, descubriendo que son mis besos los malditos, y no los de aquel joven marinero de barcos de papel que me robó un par de suspiros en las sombras de las noches del último verano.

Intenté escribir sin que apareciera su imagen de perfección corrompida en mi mente, en mi alma... Intenté comprender que está hechizándome en cuerpo y alma, intenté olvidarla y no sonreír al oir su nombre, buscar en otros brazos algo de consuelo. Pero no puedo. No quiero. Y eso es todo.


Intentar olvidar lo que ya está enraizado en mi alma
              no tiene sentido alguno,
                  es intentar en vano.

Querer odiarte, olvidarte, no recordarte al menos
                        es imposible, es inútil.
El aire de diciembre te trae a mí cada vez más seguido.
            Tu perfume me despierta cada noche
                                invade cada sueño.
Me ayuda a despertar.

miércoles, 26 de enero de 2011

Tus miradas lejanas atravesaban mi persona y daban en un punto más lejano... Quería que me escucharas pero vos estabas sin estar, como flotando... y mi alma marchita lloraba a gritos tu ausencia, tu falsa presencia...
Cansada de tu indiferencia corrí llorando, hasta desaparecer en llanto.... y simplemente me fui, al mundo al que me voy cuando nadie me escucha... me fui despacio, si mi cuerpo, a recorrer las calles de ése lugar en el que, aunque estoy sola me siento acompañada... me escapé a otro mundo, a uno mejor, a mi mundo... donde el Principito aún me dice que nos vemos a la vuelta, donde esa promesa se cumple, donde soy feliz... donde sé que puedo volver cada vez que algo me desarma. Ahí... a mi casa flotante, a mi nube, a mí misma.