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domingo, 8 de febrero de 2015

Intentó dejar de romperse, pero el mundo a su alrededor la asfixiaba, la aplastaba, le obstruía la respiración. Cada rajadura, cada grieta cedía bajo el peso del mundo, lo sentía en los huesos. Sus pulmones colapsaron bajo el peso de tantas expectativas puestas en sus hombros.
Soñó ser lo que quería y estaba convirtiéndose en lo que esperaban. No quería.
¿Revolución? ¿Otra vez? Ya no estaba para eso. Decidió malgastar horas nuevamente.
Rebelde con causa esta vez. ¿Qué causa? El silencio.
No la oían, ya no podía gritar, ya no salía nada de su boca y en un intento casi desesperado por hacerse oír… su pecho reventó.
Un mar de letras rojas brotaron sin parar desde el hoyo oscuro y profundo en medio de su pecho. Las vísceras que se veían aún temblaban, felices porque por fin se sentían livianas.
Así anda por la vida, medio muerta, aún sangrando, sus heridas no fueron hechas para sanar; sus letras rojas caen gota a gota por su pecho blanco como un pequeño reguero de lágrimas. Tal vez así es… Si.
Tal vez es su alma hecha un bollito que llora promesas que nadie cumplió. Tal vez fue eso mismo lo que la ahogó en un principio.

Tal vez aún hay tiempo. Tal vez sólo necesita alguien que se anime a escuchar y que la abrace fuerte. No es más que una nena con miedo; con mucho, muchísimo miedo.

miércoles, 14 de enero de 2015

El personaje


-El personaje tiembla, se revuelve, grita. Salen de su boca sonidos guturales, parece una bestia. Respira agitado e intenta controlarse, pero Hyde es más fuerte hoy.-


El personaje puede ser mujer u hombre, para la cuestión da lo mismo. Existe por una coincidencia, por acción y reacción, porque las estrellas quisieron, porque se produjo un maravilloso acto de magia, ¿quién sabe?
Este personaje tiene dudas, no quiere lastimarse, no quiere lastimar al resto y lucha contra un demonio que no es más que él mismo. Una voz en su cabeza que le habla de penas y lo lleva a reaccionar mal ante cualquier sobresalto.
El personaje ama, y sufre por amor. Extraña a gente del pasado, llora ausencias y lamenta haber dicho lo que dijo, callado lo que calló.
El personaje carga en su entrecejo con varias noches en vela y en sus ojeras malvas con llantos que no valían su pena, con lágrimas que se justificaban. En su espalda el peso de las noches extrañando a alguien que estaba lejos forma una capa oscura y fría, como una noche de llovizna.
El personaje duda, prueba y se equivoca, piensa en alguien a quien dejó ir para que pudiera ser feliz, piensa en cuánta felicidad resignó por amar tan puramente.
El personaje tiene a alguien en quien confiar y a quien abrazar cuando siente que el suelo bajo sus pies desaparece entre malos tratos e injusticias, tiene también alguien a quien nunca le confiaría nada, un par de recuerdos que quisiera borrar y lugares y aromas que quiere recordar por siempre.
Tiene una melodía en el alma y un tic tac aburrido dentro del pecho que lo mantiene con vida y a la vez lo acerca a la muerte.
Tiene miedo, mucho miedo de perder a quien ama, de perderse, de ser quien se prometió no ser jamás; el personaje miente, oculta, hiere y siente culpa.
Tiene códigos, tiene líneas que juró no cruzar y cruzó y puertas que cerró y perdió la llave. Tiene un secreto inconfesable, tiene mil pecados por repetir, tiene orgullos que tragarse y nudos en la garganta a montones. Tiene un silencio. Una pasión que le da magia, una chispa que lo mantiene encendido y millones de besos por dar y abrazos por recibir.
El personaje tiene UNA oportunidad, sólo una de ser el personaje principal, tiene todas las de ganar y poco por perder.
El personaje soy yo, sos vos que estás leyendo.
Esperemos que el personaje, también tenga el valor.

miércoles, 29 de enero de 2014

Hora de irse



Ultimos días en La Nada. Me lleno los pulmones. Se ríen a mi alrededor. Risa con olor a tequila, a juventud.
Los miro. Sonrío. ¿Cómo es posible que haya llegado a amar tanto a esta gente?
Están descalzos, tirados en la vereda, riendo, gritando.
Siento el abrazo de los seis que me aprietan las costillas, los omóplatos, el alma. Los siento acariciarme la vida de a poco.
El más pequeño de mis montruos me dice que me ama, que va a extrañarme, que agradece poder ser amigos. Se hace un ovillo y cierra los ojos, empieza a soñar en su cama de cemento, que ya es suya luego de años acostados mirando las estrellas.
Hace frío. Cierro los ojos, ya nadie queda en el lugar, sólo nosotros siete y unos perros callejeros.
Hablamos de sueños, de cosas que tenemos que dejar atrás. De todo el peso que dejamos acá y lo que nos espera.
"Nueva vida" digo. Nada malo pienso llevarme, y aunque mera de miedo, voy liviana, sin prejuicios ni estereotipos, voy.
Vamos. Ahora los tres de la mano, a esperar a los otros cuatro un par de años.
Seguimos con la promesa eterna, y quizás un poco idiota de seguir juntos mientras podamos, de no dejarnos llevar por el viento ni las luces de neón.
                                                             -.-
El viento me despeina, se me eriza la piel. Un último trago de whisky me abraza la garganta. Reconozco que mañana mi cabeza va a ser un desastre. Las personas que parten a trabajar nos miran extrañados y sonríen. "Los mismos de siempre" dicen.
Quiero volver. Quiero volver atrás siempre y quedarme así, vivir así otro tiempo, no mucho, lo suficiente. Quiero soñarnos sin necesidad de dormir. Quiero comer dulces, y escribir sueños, quiero que mis amigos sigan contándome cuentos en donde nosotros somos los héroes y peleamos contra villanos y salvamos el mundo, nuestro mundo. Quiero quedarme en ese lugar, en nuestra cama de cemento en donde soñamos sueños macizos y casi reales, con buenos cimientos. Quiero que no me suelten la mano. Que me acompañen. Que me empujen y se rían de mi seriedad, de mi dramatismo, que me ayuden a tomarme la vida menos en serio, a sobrevivirla.


                                                    _- ✝ -_

En una jungla de cemento se pierden mis ojos,
  están llenos de verde, de pasto recién cortado,
                  de aroma a libertad.

Trato de no perderme, de no cegarme,
      de recordar mi tierra, mis aires, su aroma.
Me dan la mano unos monstruos, me dan coraje.
     Me dieron sueños y fuerza,
ahora me dan tiempo y espacio,
                        me dan una chance.

Me dieron libertad para ser,
                  me dan oportunidad de hacer historia.

                                                 

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Hace un tiempo

Septiembre de 1998

El sol me da en la cara y me hace cerrar los ojos. Respiro profundo, hay olor a pasto, a calor, a verano. El sonido de los eucaliptos se escucha cercano, mezclándose con el relinche de un caballo viejo.
Mi pelo suelto me cae sobre el pecho. No llevo puesto más que unos shorts de jean azules. Tengo tres años.
Estoy acostada sobre el pecho de una de mis hermanas. La siento respirar y acariciarme la cabeza. Ambas estamos en una hamaca paraguaya que papá hizo, miramos el patio lleno de verde.
Empieza a hablar con esa voz que tiene, que aún conserva, esa voz que sin importar qué me calma. Me cuenta cuentos inventados que me hacen reír, habla sobre un piojito.
Mientras me río aprovecha para desenredar mi pelo largo hasta la cintura, e intentar que parezca algo menos salvaje de lo que soy. No me molesta que lo haga, me hace agarrar sueño. Cierro los ojos y me dejo llevar por su voz, por el vaivén de la hamaca, por los perfumes que invaden ese pueblito de nadie, por los ruidos de la casa, el lloriqueo de mi hermano recién nacido en la cocina, Las voces de mis otras hermanas en los dormitorios, el ruido de mi madre caminando sobre el piso de madera de la antigua casona, el sonido de mi papá intentando arreglar algo que ya no tiene arreglo para poder seguir adelante...
Me invade una sensación de calma, como un trance. Abro los ojos apenas, una última vez. Los rayos de luz que pasan entre los árboles me entibian el alma. Me duermo.
-.-
Septiembre de 2013
El ruido de los papeles al revolverse me  despiertan. Abro los ojos nuevamente. Tardo unos segundos en acostumbrarme a la luz brillante del sol dándome de lleno en la cara. Estoy recostada sobre el pasto corto.
Algo confundida escucho la voz de mi sobrino pidiéndome unas hojas para dibujar. Pidiéndome que dibuje con él.
Tiene siete años, apenas tres o cuatro años menos que mi hermana -su madre- cuando se acostaba a peinarme en la hamaca del caserón.
Tras intercambiar las hojas por un beso, nos sentamos codo a codo en el reparo de un árbol a dibujar. Miro las calles de mi pueblo natal. Ya no son las mismas, ya no quedan calles de tierra, ni chicos con las rodillas lastimadas jugando descalzos. Ya no es mi pueblo, simplemente un lugar al que voy de visita cuando deseo ver a mi padre.
El ruido de los eucaliptos aún se oye, aún oigo un par de caballos lejanos, el sonido del trote sobre la tierra, incluso puedo sentir su aroma a pasto húmedo y pelo si cierro los ojos.
Miro al jovencito que tengo a mi derecha mientras intenta copiar a los árboles que crecen salvajes frente a la casa de mi tía. Todo un señorito hecho de silencios, con ojos grandes y curiosos y cabello rebelde e indomable. Las manos sucias de tierra y la ropa llena de pasto. Lo observo con detenimiento y veo cómo saca la lengua para dibujar. Sonrío, me recuerda a mi a su edad, sentada junto a su madre intentando dibujar como ella.
Me mira y se ríe, se le cierran los ojos igual que a mi. Lo siento parte de mi carne. Le paso una mano por la cabeza, intentando dominar el cabello que lucha contra su remolino y veo cómo se sacude, volviéndose a despeinar.
respiro hondo nuevamente y dejo que el calor del sol de primavera me abrace y termine por derretirme la escarcha del alma.
-León... -le digo. Me mira sin responder. -¿Alguna vez te conté el cuento del piojito? -Pregunto. Abre los ojos y niega con la cabeza.
Comienzo a inventar un nuevo cuento, el original lo olvidé entre tantas mudanzas, entre tantas cosas que pasaron. Él continúa su dibujo, un pueblito, un Garibaldi que jamás se vio tan puro, a través de los ojos de mi sobrino, a través de sus manos, que son las de su mamá, que guiaron las mías, que ahora guían las de este niño, que me guía el alma una vez más y me hace recuperar partecitas de mi historia. Partecitas de mí misma.

miércoles, 23 de enero de 2013

Crónicas de una noche cualquiera

Música, humo, calor, olor a alcohol y a cigarrillos (de varios tipos) risas, flashes. Las luces cegándome de golpe, y un par de piernas finas siguiendo el ritmo. Locura.
Sonrisas, más tragos, más roces, más piel, más magia, más todo. Voces que me acarician el cuello intentando llegar hasta mí por sobre la música, por sobre las caderas que me obligaban a desviar la mirada y pedir un replay.
Descanso. Viento. Verdades dichas a los gritos y el sabor a su dulzura en los dedos.
De vuelta entre una marea de gente, buscando un par de ojos en los cuales posar la mirada, ojos desconocidos, ojos nuevos y frescos, grandes. Como dos ventanas al infinito que me permití observar sólo una noche.
La música y mi pelo suelto se llevaban de maravilla, el alcohol y su sonrisa hacían una excelente pareja. El rojo de lo prohibido le cubría las alas y sin preguntar nombre ni condiciones, se tomó el atrevimiento de robarme más que una sonrisa.

Zapatos apurados, ruido a vidrios rotos, botellas y vasos vacíos en el piso húmedo y el ruido horroroso de la noche muriendo en el horizonte.
Frío. Viento, sol. Silencio.
Risas etílicas y abrazos eternamente eternos. Rocío humedeciendo los zapatos y olor a café. ültima mirada al hermoso y desconocido demonio que me robó la noche.
Taconeos dejando una estela de humo de cigarro entre los adoquines. Sueño y delirio hasta la inconsciencia.

Despertar. Borrosos recuerdos de una noche que puede o no haber sido cierta y unos ojos de dragón clavados en la retina. Agujeros, horas que parecen haber desaparecido y recuerdos como flashes que aparecen a lo largo del día. Fatiga de cuerpo y alma tras una noche más de locura adolescente, de borrachera estúpida, de juventud efervescente.
Mensajes sorpresa con muchas palabras, con poco sentido, y una estrella más que nos hará reír con su simple recuerdo.
                   - ∞ ▌▌∞ -

Esta noche somos jóvenes
               volemos lejos y olvidemos.
Volvamos a casa con el sol
               y juguemos entre los tacones de la noche.
Volvámonos locos nuevamente
                    y que la música y la edad
                      nos revolucionen la sangre.

viernes, 4 de enero de 2013

Todo se transforma

Limpieza total de alma y energía. Días en familia, noches entre amigos, madrugadas en soledad. Pensar, escribir, leer, eliminar. Una y otra vez el mismo paso cíclico que me llevaba a la nada misma.
Recomenzar, despertarse y sacudirse la resaca de una buena vez. Ni vestigios de la noche pasada, y sin embargo ahí estaba, como un fantasma, un recuerdo borroso de lo que pudo haber sido.


Caminé sin ganas, casi sin sentir el piso frío bajo mis pies descalzos, abrí la ventana, necesitaba respirar, para sentirme más liviana, tal vez para comprobar que aún vivía.

No fue fácil salir de aquel lugar en el que estaba y lo reconozco, aún hay un par de palabras que se me traban en los dedos, aún me duele respirar el aire frío, tengo un par de rasguños en el alma... Ya ven, no es fácil arrancarse un recuerdo.
Destruí un par de retratos y me limpié las manchas azules de los dedos. Junté mi dignidad y me fui silbando bajito, intentando dejar que la hierba me abrazara, intentando hacer oídos sordos a los pasos que me rodeaban, queriendo surcar los cielos nuevamente para robarle un par de palabras al viento.
Harta de caminar en línea recta, harta de ver paisajes que no hacían más que confundirme aún más -si es que era eso posible- me despedí de mi periplo y regresé a casa, lo comprendí. comprendí que por muy lejos que fuera, que por más que intentara arrancarme aquellos momentos de la mente, del alma, de la esencia, era tarde, no se podía. Iban a acompañarme siempre, sólo tenía que aprender a asimilarlos, sólo debía hacer mi duelo y respirar profundo, para seguir adelante, para brotar una vez más, para crecer con el calor de las noches de verano.
Y aquí estoy.
                                                    -.-

El olor a cerveza derramada me arrancó una sonrisa
                      y el viento se la llevó en su mirada.
         Hay allí alguien que la precisa más que yo.
Que se adueñe de ella y continúe sonriendo.

  -.-
Pido disculpas por la total falta de sentido. tengo muchas cosas en la cabeza como para explicarlas. La falta de práctica me está afectando, mejorará con el tiempo, lo prometo.

martes, 20 de noviembre de 2012

Sin comienzo ni final

No quise ponerme a pensar cuánto tiempo faltaba para que mi alma íntegra se desmoronara;  pero lo hice, para luego descubrir que no era necesario que eso pasara.
 Descubrí que nada va a cambiar, ni vas a ser más suya, ni menos mía; porque sos libre, sólo por eso. Porque tu inquieta presencia no se deja encarcelar por un anillo, porque tu belleza consiste en eso; en el aroma a libertad que te brota por los poros, y eso no va a cambiar.
Porque nada ni nadie puede impedirme espiarte por la ventana, o intentar hacerte reír, o desmayarme cada vez que tu mano de mariposa me roce inocentemente.
Y en el momento preciso en que tenga que retirarme del reino en donde volás tranquila, sabré cómo recordarte, porque al fin y al cabo puedo dibujarte de memoria, y recuerdo tus movimientos como si fueran propios, y el color de tu mirada es imposible de olvidar; así, simple...
Porque el amor, correspondido o no es como la miel -la misma con la el universo hizo tus ojos- y aunque pasen los años, sigue teniendo el mismo dulce sabor, y jamás se hecha a perder; porque es algo demasiado puro, demasiado bello...

                                                                      -♥-
Y tus ojos de miel brillan mientras sonríes
     y mi alma se desarma alborotada una vez más.
Y tu viento de libertad
                sigue despeinando mis pestañas.

sábado, 23 de junio de 2012

Postal de estrella

Los colores de aquel atardecer parecían haber sido elegidos por algún pintor desquiciado y sabio, de esos que viven rodeados de papeles arrugados y soledades rotas.
Era un simple ocaso, pero aquel resplandor naranja me inundaba las pupilas y el calor que desaparecía lentamente me incendiaba ese pequeño pedacito de alma que se enciende cuando me siento libre de ser quien debo.
El viento acariciaba el inmenso maizal , arrancándole dorados suspiros que se elevaban junto con aquel opaco polvillo que se desprendía de las terrosas calles.
Un tordo cantaba en la lejanía, musicalizando la postal, dándole tonos rojizos del aire con su lastimera canción y recibiendo a la noche, a quien le daba la espalda sin inmutarme.
Las estrellas, una en una se fueron encendiendo, como mostrándome el camino de regreso a casa, pero yo no quise volver.
El manto que flotaba sobre mi cabeza se tiñó de violeta oscuro, luego de azul; hasta convertirse en un raso negro azabache salpicado de luces de esperanza, que me observaban como miradas cómplices, vigilando mi periplo...
Levanté la vista y la divisé por fin. Mi pequeña estrella seguía como siempre, brillante, imponente, esperando mi retorno a casa.
Sé que también la miraste, que quizás quieras asomarte a mirarla una vez más, para sentir que ya volvimos, que recuperamos aquel mundo que nos pertenece; que es tan nuestro como es posible.
Yo aún estoy aquí, aún miro mi estrella desde el maizal, tal vez la encuentres entre antenas y carteles, tal vez la noche se retire y el viento del nuevo día te despeine las pestañas, descongelando aquella parte de tu alma que la sociedad ha congelado. Tal vez sea esa la única condición para volver a nuestra esencia, a nuestra verdad; tal vez sea el único pasaje para volver a casa.

¡Saludos desde los altos maizales de un  pueblo sin dueño ni tiempo!

sábado, 16 de junio de 2012

Desde el Pueblo Sin Tiempo...

Las luces tibias de la tarde me alumbran la cara y el viento me acaricia los pies descalzos.  Hay música a mi alrededor; los perfumes de esa cálida jornada me envuelven el alma y el pasto largo y suave me abraza la piel.
A mi lado sólo hay nada, sobre mí, un cielo tan azul como los ojos de algún poeta lejano, una nube pasa volando lento, mientras los pájaros cantan una canción de despedida para el calor del otoño.
Tengo los pies helados pero no me importa. Estoy acá. Con mis margaritas que aún no se rinden y planean seguir vivas...
El invierno que se acerca me enfría las mejillas con una delicadeza que hacía tiempo no poseía y mi alma lo agradece, mientras tirada en la hierba pienso en que es verdad que en este lugar el tiempo no pasa.
No quiero levantarme, no lo voy a hacer. Me quedaré aquí, echaré raíces en esta tierra de nadie, dormiré rodeada de estrellas nunca antes vistas y formaré parte del paisaje que me vio crecer, que vio como me alejaba y con los brazos abiertos me recibe cada vez que vuelvo a buscar algo de paz entre sus pastizales altos y solitarios, adonde voy a escuchar a la vida transcurrir a mi alrededor. Allí donde el viento acaricia los pies, despeinando el cabello y el alma y el canto de los pájaros y el zumbido de las perezosas abejas es lo único que se puede oír.
No me levanto durante  un tiempo indeterminado, no lo sé, allí de verdad el tiempo no transcurre; sólo sigo recostada allí en real sintonía con el universo mientras la vida gira alrededor de este lugar que me vio nacer. Sigo aquí, no me iré...

lunes, 15 de agosto de 2011

Simplemente deje de respirar este aire viciado de mentiras, sarcasmos y falsas sonrisas para arrojarme a la travesía de encontrar al conejo blanco que hizo que se me arrugara el vestido al caer por esa madriguera...
En poco tiempo me agrandé y me encogí muchisimas veces.. En aquella Infratierra sucedieros cosas que no puedo confesar, sé que nadie me creería..
No pude volover a verlo... ya no recuerdo de qué color era su traje... quel conejo se ha convertido en un recuerdo para mi.. y a veces llego a pensar que solo lo soñé... que lo inventé para evitar perderme en este mundo repleto de malas sentaciones y de falsedades, de corbatas apretadas que no hacen más que cerrarles las garagantas e impedir que esas personas le griten al mundo sus más profundas verdades..
No pude volver a verte tampoco, amado y melancólico sombrerero,, más siempre que me pongo a pensar en que se parecen un cuervo y un escritorio sé muy bien que sabías la respuesta, sé muy bien qu las palabras con M de Muchosidad, de Mimos, de Miles de Manos Mágicas... Maravilosas, Musicales, Misteriosas..
No te olvidaré Sombrerero, no te olvidaré porque sé que me recuerdas, porque eres lo más real que me ha pasado en mucho tiempo y porque juntos podremos iniciar una nueva revolución cuando sea necesario... Sé que sabrás cómo llamarme, sé que aunque no recuerde nada nuevamnte podré reconocer en tus ojos perdidos la respuesta...
Sé que el clan estará nuevamente como siempre estuvo cuando necesitó estarlo...
Nos veremos nuevamente y podremos dcir con fuerza

Muertealahorrendacabezota!

miércoles, 8 de junio de 2011

Y es verdad cuando dicen que la vida es un ciclo, y una vez más vuelve a mí la melancolía de aquellos años en los que algún poeta adolescente y loco me robó el alma de un beso viajero y desapareció del mapa como las nubes en el horizonte.
Vos no sos él, yo no soy la que era, pero llegaste de la misma manera que mi Principito de antaño y ahora te vas sin dar muchas eplicaciones al mismo lugar en donde hoy mi corazón descansa.
Otro poeta se va de mi vida a la ciudad que todo me ha robado... a kilómetros de distancia nuevamente.
Siempre igual, siempre... cada vez que comienzo a recuperarme y levanto vuelo choco contra algún edificio de esa metrópolis de sueños rotos que lejos está de casa y no puedo volver.
Es verdad, no sos mi principito, no podrías serlo... pero te quise mucho, aún lo hago... una excelente persona a la que la vida se ha emperrado en alejar de todo lo que aprende a querer... de todo lo que quiere hacer...
Un trotamundos sin casa, ni títulos, ni apellidos se embarca nuevamente dejando otro corazón en un nuevo puerto.
Una persona que se hace querer se retira de mi obra por la puerta más facil, por la que le conviene, o por la única que con su edad es capaz de soportar.
No te fuiste, lo sé... pero por ahi tenes razón en emperrarte en no verme, en no hablarme...
puede que así duela menos; no lo sé... no lo sabes... pero no hay nada seguro en esta vida y solo aprendemos equivocándonos.
No te olvido, no me sale ni quiero, no vuelvas a pedirme algo como eso.
Hasta siempre... te agradezco que no prometas volver a verme... agradezco tu sinceridad...
¡Viaje Bueno Mati!

martes, 23 de noviembre de 2010

Y un día salté sin previo aviso... o me empujaron sin intimidación de un juez... y frenó la calesita... Mi triste canto se apagó de golpe como un farol que se quema y me sentí triste, con frío y hambre de gritar... ganas de gritar... y te esperé... juro que te esperé... y no llegaste...
Tal vez yo ya sabía que no ibas a venir, pero una vez más elegí creer que te creía y una vez más fue inútil...
Más cada vez que cierro los ojos te siento cerca, como un ángel de la guarda con ojos de mar profundo... que inunda cada rincón de mi alma en sueños hasta que despierto y descubro que no es cierto... que no me rescataste... que aún no logro ponerme en pie para trepar a la calesita... que se nos pasó el tiempo y no nos dimos cuenta... que no fue nuestra culpa... que tal vez tenían razón todos... y sólo..-. éramos demasiado chicos...

sábado, 8 de mayo de 2010

las palabras caen de a una en un mar de tristezas mientras ella se miraba en el espejo sin reconocerse... 'no te conozco' repetía con el rimmel corrido de tanto llorar... y una lágrima más caía junto a su sombre, que aún no era suya... junto a su vida prestada, y sonreía mientras veía, que del otro lado del espejo... una mujer sola lloraba...

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mientras los secretos que nunca diré descansan en un ligar escondido de mi ser, tu sonrisa se va escapando de mi alma... años sin verno amor... años sin sentirnos cerca... se me ol vida tu voz de agua clara y tu sonrisa pícara cuando me mirabas de reojo...
se me va el tiempo... se me escapan las tardes... se me borran paulatinamente recuerdos que quisiera guardr de por vida, que para no extrañarte preferí guardar bajo llave...
se me va la vida... se me escapa de los dedos y comienzo a darme cuanta del paso de los meses, de los años...
se me escapa el tiempo principito fotógrafo... me haces demasiada falta...
el tiempo que miles de veces jure que no existía se coló por la ventana... me llevó por delante... el peor presagio se cumplió y todo ahora envejece... las personas, los árboles... mis sentimientos... mis recuerdos...
todo envejece principito... todo menos vos... siempre con la misma sonrisa, siempre con los ojos de niño perdido en una alegre danza... siempre riendo... siempre con tu cámara en mano... capturando los detalles de una tarde de verano..
se me escapa el tiempo principito... los días, los recuerdos, la vida... se me escapa el alma amor mío... por favor... no te escapes vos también...

P.D./:aunq no lo leas nunca, aunq jamas nos encontremos, aunq para muchos no existas... me gusta poder acordarme, y saber q fue verdad... reina rulo+principito fotógrafo= q bonito reino...