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miércoles, 8 de enero de 2014

Luna de miel y humo

La busqué en la oscuridad del cuarto; la luz de la luna apenas nos iluminaba y las promesas dejaban de ser deudas.
Encendí un cigarrillo y observé el brillo de todo lo que le prohibieron en los ojos. Se acercó. El cuerpo tibio y los ojos ardiendo, mostrándome otro poco de todo el universo que esconden.
El  humo llenaba el cuarto, me llenaba los pulmones, la boca, la sangre; tras unas pitadas me acerqué nuevamente a ella, la miré a los ojos, saboreé de antemano el beso que sabía venía a continuación, y con el sigilo que me da la ebriedad la besé interminablemente, terminando de soltar el dulce humo en su boca.
Nos besamos como si fuera la primera vez en todo el mundo que alguien se atrevía a besarse. Fue un beso con sabor a tabaco, a prohibido, a libertad y desobediencia.
Tras un par de caricias el cigarro terminó por consumirse entre ambas, dejándonos cubiertas de caricias por dar, llenándonos de dopamina el alma, mientras intentaba desarmarle a caricias la cintura y llevarla a volar conmigo.
Jamás la luna se vio tan hermosa como esa noche iluminándola en la penumbra y jamás me sentí más segura que en la oscuridad total y entre sus abrazos eternos.
Dormir tranquila es fácil si tengo quien me cuide el sueño.
Y entonces la luna murió de celos cuando cerré la ventana y ya no pudo acariciarla, y entonces morí de amor entre sus brazos, entre sus besos; y despertar fue renacer, fue revivir, fue verla dormida y saberla real, y saber que es conmigo y soy con ella.

Y si quisieras acompañarme
              huiríamos de este planeta;
     el mundo nos queda chico.

Basta con tu sonrisa
  y un abrazo eterno, nuestro.

Volemos, amor...
               yo invito los besos.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Hace un tiempo

Septiembre de 1998

El sol me da en la cara y me hace cerrar los ojos. Respiro profundo, hay olor a pasto, a calor, a verano. El sonido de los eucaliptos se escucha cercano, mezclándose con el relinche de un caballo viejo.
Mi pelo suelto me cae sobre el pecho. No llevo puesto más que unos shorts de jean azules. Tengo tres años.
Estoy acostada sobre el pecho de una de mis hermanas. La siento respirar y acariciarme la cabeza. Ambas estamos en una hamaca paraguaya que papá hizo, miramos el patio lleno de verde.
Empieza a hablar con esa voz que tiene, que aún conserva, esa voz que sin importar qué me calma. Me cuenta cuentos inventados que me hacen reír, habla sobre un piojito.
Mientras me río aprovecha para desenredar mi pelo largo hasta la cintura, e intentar que parezca algo menos salvaje de lo que soy. No me molesta que lo haga, me hace agarrar sueño. Cierro los ojos y me dejo llevar por su voz, por el vaivén de la hamaca, por los perfumes que invaden ese pueblito de nadie, por los ruidos de la casa, el lloriqueo de mi hermano recién nacido en la cocina, Las voces de mis otras hermanas en los dormitorios, el ruido de mi madre caminando sobre el piso de madera de la antigua casona, el sonido de mi papá intentando arreglar algo que ya no tiene arreglo para poder seguir adelante...
Me invade una sensación de calma, como un trance. Abro los ojos apenas, una última vez. Los rayos de luz que pasan entre los árboles me entibian el alma. Me duermo.
-.-
Septiembre de 2013
El ruido de los papeles al revolverse me  despiertan. Abro los ojos nuevamente. Tardo unos segundos en acostumbrarme a la luz brillante del sol dándome de lleno en la cara. Estoy recostada sobre el pasto corto.
Algo confundida escucho la voz de mi sobrino pidiéndome unas hojas para dibujar. Pidiéndome que dibuje con él.
Tiene siete años, apenas tres o cuatro años menos que mi hermana -su madre- cuando se acostaba a peinarme en la hamaca del caserón.
Tras intercambiar las hojas por un beso, nos sentamos codo a codo en el reparo de un árbol a dibujar. Miro las calles de mi pueblo natal. Ya no son las mismas, ya no quedan calles de tierra, ni chicos con las rodillas lastimadas jugando descalzos. Ya no es mi pueblo, simplemente un lugar al que voy de visita cuando deseo ver a mi padre.
El ruido de los eucaliptos aún se oye, aún oigo un par de caballos lejanos, el sonido del trote sobre la tierra, incluso puedo sentir su aroma a pasto húmedo y pelo si cierro los ojos.
Miro al jovencito que tengo a mi derecha mientras intenta copiar a los árboles que crecen salvajes frente a la casa de mi tía. Todo un señorito hecho de silencios, con ojos grandes y curiosos y cabello rebelde e indomable. Las manos sucias de tierra y la ropa llena de pasto. Lo observo con detenimiento y veo cómo saca la lengua para dibujar. Sonrío, me recuerda a mi a su edad, sentada junto a su madre intentando dibujar como ella.
Me mira y se ríe, se le cierran los ojos igual que a mi. Lo siento parte de mi carne. Le paso una mano por la cabeza, intentando dominar el cabello que lucha contra su remolino y veo cómo se sacude, volviéndose a despeinar.
respiro hondo nuevamente y dejo que el calor del sol de primavera me abrace y termine por derretirme la escarcha del alma.
-León... -le digo. Me mira sin responder. -¿Alguna vez te conté el cuento del piojito? -Pregunto. Abre los ojos y niega con la cabeza.
Comienzo a inventar un nuevo cuento, el original lo olvidé entre tantas mudanzas, entre tantas cosas que pasaron. Él continúa su dibujo, un pueblito, un Garibaldi que jamás se vio tan puro, a través de los ojos de mi sobrino, a través de sus manos, que son las de su mamá, que guiaron las mías, que ahora guían las de este niño, que me guía el alma una vez más y me hace recuperar partecitas de mi historia. Partecitas de mí misma.

sábado, 31 de agosto de 2013

3.50 a.m

El calor que empieza asomarse de la mano de septiembre, al contrario de levantar mi autoestima, me enfría el alma.
Viernes por la noche, madrugada de sábado. Recuerdos de sábados anteriores y una mano que sostenía la mía durante el día y una respiración casi musical que me mantenía tranquila por las noches, rebotando contra mi almohada, contra mi alma.
Tengo la aguda necesidad de estar en otro lado, y no aquí. El deseo, el anhelo de girar en mi cama en medio de la noche y escuchar su voz preguntando si estoy bien, o encontrarme con sus ojos entreabiertos y su sonrisa soñolienta que me hace sentir culpable al despertarla.
Tengo un perfume que camina enredado a mi, que me persigue donde vaya y hace que busque entre el mar de gente el rostro de quien sé que no hallaré-.
Tengo sus recuerdos enamorados de mi insomnio que se siente histérico por mi cabeza, y así corren los tres persiguiéndose, quitándome horas de sueño, en donde podría soñarla, o soñarnos, tal vez. De alguna forma más fácil, más sencilla y simple, sin tantas idas y vueltas de gente entre ambas.
Tengo los días de este Septiembre contados, tengo contados los días para encontrarnos y reconocernos nuevamente.
Tengo contados los días que faltan para volver a casa, para volver.


                                                            ▼

Y los días sin usted, mademoiselle
               son más largos y las noches
se hacen eternamente eternas.

El volver a casa no es el mismo
                 sin sus manos frías en mis bolsillos
y mis pasos no son los mismos
     si no siguen a los suyos.

miércoles, 23 de enero de 2013

Crónicas de una noche cualquiera

Música, humo, calor, olor a alcohol y a cigarrillos (de varios tipos) risas, flashes. Las luces cegándome de golpe, y un par de piernas finas siguiendo el ritmo. Locura.
Sonrisas, más tragos, más roces, más piel, más magia, más todo. Voces que me acarician el cuello intentando llegar hasta mí por sobre la música, por sobre las caderas que me obligaban a desviar la mirada y pedir un replay.
Descanso. Viento. Verdades dichas a los gritos y el sabor a su dulzura en los dedos.
De vuelta entre una marea de gente, buscando un par de ojos en los cuales posar la mirada, ojos desconocidos, ojos nuevos y frescos, grandes. Como dos ventanas al infinito que me permití observar sólo una noche.
La música y mi pelo suelto se llevaban de maravilla, el alcohol y su sonrisa hacían una excelente pareja. El rojo de lo prohibido le cubría las alas y sin preguntar nombre ni condiciones, se tomó el atrevimiento de robarme más que una sonrisa.

Zapatos apurados, ruido a vidrios rotos, botellas y vasos vacíos en el piso húmedo y el ruido horroroso de la noche muriendo en el horizonte.
Frío. Viento, sol. Silencio.
Risas etílicas y abrazos eternamente eternos. Rocío humedeciendo los zapatos y olor a café. ültima mirada al hermoso y desconocido demonio que me robó la noche.
Taconeos dejando una estela de humo de cigarro entre los adoquines. Sueño y delirio hasta la inconsciencia.

Despertar. Borrosos recuerdos de una noche que puede o no haber sido cierta y unos ojos de dragón clavados en la retina. Agujeros, horas que parecen haber desaparecido y recuerdos como flashes que aparecen a lo largo del día. Fatiga de cuerpo y alma tras una noche más de locura adolescente, de borrachera estúpida, de juventud efervescente.
Mensajes sorpresa con muchas palabras, con poco sentido, y una estrella más que nos hará reír con su simple recuerdo.
                   - ∞ ▌▌∞ -

Esta noche somos jóvenes
               volemos lejos y olvidemos.
Volvamos a casa con el sol
               y juguemos entre los tacones de la noche.
Volvámonos locos nuevamente
                    y que la música y la edad
                      nos revolucionen la sangre.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Cuando quise recordarte ya habías volado lejos y tu perfume era sólo una brisa macabra que se reía de mí.
No puedo negar que cada noche miro al cielo intentando oír tu risa en alguna estrella y que maldigo al viento cada vez que despierto con el cuarto y el alma inundados de tu aroma.
Estoy segura de que cumplirás tu promesa y nos volveremos a ver cuando llegue el momento justo; cuando deje de buscarte tal vez… cuando el silencio termine por callar mis lamentos y las estrellas y los ruidos de la noche terminen de jugar con mi mente soñadora, loca, viajera, inquieta.
Cuando te hayas cansado de que el tiempo no pase en tus ojos y quieras cometer una locura…
Tengo un beso añejado en mis labios y una sed terrible de cuentos con finales felices que sólo vos podés saciar.
Sigo siendo la misma que fui, la misma nena callada y triste que busca ojos sin tiempo en donde pasar la tarde.
:[Vous et moi,ensemblè]

sábado, 6 de agosto de 2011

La corona destruida del Rey de Corazones rotos despertó su curiosidad, y buscó explicaciones, buscó respuestas, hombros donde llorar, pero no encontró nada.
En aquel mundo estaba sola. Quizás por eso la encontré aquí, vagando por la noche, con sus pupilas heladas por el tiempo y la sonrisa más extraña del mundo.
Cargaba sobre su espalda el peso de los besos sin amor y su sombra, casi transparente gritaba por un abrazo mientras sus pestañas causaban remolinos en su alma.
Me contó su historia con una mirada y partió, ¿adónde? ¿Lejos? ¿Cerca? Quizás, no lo sé...
Aún busca a su rey, al rey de su mundo, del mío, del tuyo, del nuestro; el rey del mundo de las panteras verdes y los besos masticables; de los barcos de miel, de lo que no decimos, de las 'margaritas cuando quieras', de las soledades sin peso.
El mundo de los que creemos que con poco se puede hacer mucho, de los que aún esperamos el regreso del Principito y escuchamos reír a las estrellas; de aquellos que sabemos que nada termina, que todo está comenzando. De aquellos que conocemos el secreto y que sabremos escuchar su llamado, y al escucharlo sabremos que ha vuelto; que nuestro mundo tiene a su rey, y que es hora de volver a casa.
¡Nos vemos allá!

lunes, 28 de marzo de 2011

Tranquilizaste mi sollozo co un beso lejano que voló, atravesando las distancias geográficas que hoy nos separan. No lo dije, no dije nada, pero no suelo despertarme de madrugada diciendo tu nombre, no desde hace tiempo. Lloré al recordar que no estabas y descubrí que no puedo amar si no te olvido, que no puedo olvidarte si no me despido, que no puedo despedirme si no vuelvo a verte... más sé que si vuelvo a verte voy a olvidar mis ganas de olvidarte y de seguir amando. No puedo sin vos Principito, con vos tampoco puedo.... Tal vez tenía que ser así, pero me cuesta aceptar que vivo en un pasado que pasó hace mucho tiempo y que ya no soy la nena que juega con vos a las escondidas, que ya no me fascinan tus historias inventadas, que ya no me sacan ningún beso, que ya no recuerdo casi... Ya no soy esa... Temo volver a verte... ya pasó tiempo y así como yo ya no soy la misma, el niño con los ojos sin tiempo es casi un hombre, y en sus ojos han pasado ya años... Y aunque intento no nombrarte me persigue una sombra con tu perfume, y aún guardo papeles de caramelos y dibujos y el sonido de tu risa... y sigo viviendo en una mentira creyendo que aquella sombra sos vos y no otro. La tristeza forma parte de mi esencia, me formé de ella, me nutro de ella para escribir lo que escribo, presumo en mi mundo la tristeza más grande de todas y me sieto liberada, libre de decir lo que siento, en mi espacio, en esa última pulgada que permanecerá vigente cuando ya no estemos... Ahí me siento libre, ahí soy libre... ahi soy YO. Vous et moi, ensemble, à partir de maintenant, jusqu'à ce que jamais... Soyez heudreux petit prince... Au fil du temps nutre ètoile vivront dans le ciel du Nord... Vous voyez autour de vous!

viernes, 24 de diciembre de 2010

Mientras la noche enfriaba mis lágrimas secretas y silenciadas por la vergüenza que sentía al aceptar mis celos y mi incompetencia, mi inútil falta de talento para el arte de decir lo que siento, hizo que sintiera que una vez más era invisible, como siempre, como cada vez que te miro y ncuentro una mirada perdida en los ojos de una persona que nunca soy yo.
No quiero lastimarte, por eso me callé cuando supe lo que sentía por vos, por eso debería decirte que va a lastimarte porque sé como es esto.
Perdones vuelan dejando marcas en el frío cielo de septiembre. Los nueve besos que no me diste me duelen en el alma...
Cuando la borrachera adolescente desaparezca tan sólo quedaremos tú, yo y ese incómodo silencio de quien se amó durante un tiempo determinado y no tuvo los cojones para decirlo...

martes, 23 de noviembre de 2010

Y un día salté sin previo aviso... o me empujaron sin intimidación de un juez... y frenó la calesita... Mi triste canto se apagó de golpe como un farol que se quema y me sentí triste, con frío y hambre de gritar... ganas de gritar... y te esperé... juro que te esperé... y no llegaste...
Tal vez yo ya sabía que no ibas a venir, pero una vez más elegí creer que te creía y una vez más fue inútil...
Más cada vez que cierro los ojos te siento cerca, como un ángel de la guarda con ojos de mar profundo... que inunda cada rincón de mi alma en sueños hasta que despierto y descubro que no es cierto... que no me rescataste... que aún no logro ponerme en pie para trepar a la calesita... que se nos pasó el tiempo y no nos dimos cuenta... que no fue nuestra culpa... que tal vez tenían razón todos... y sólo..-. éramos demasiado chicos...

sábado, 29 de mayo de 2010

Mientras la lluvia cae sin ganas de caer, camino pensando en cosas sin sentido... camino pisando los charcos que reflejan mi triste silueta empapada... camino lento, silbando una canción de cuna sin letra, aumento mi paso, piso con más fuerza los charcos y mi retrato se destruye, se evapora, como los mensajes que algún día tiramos juntos al viento, esperando que alguien que los necesitaba lo recibieran, que los agradeciera al viento... comienzo a correr... las luces de la tarde comienzan a prenderse, mientras en el horizonte, las hojas secas de los árboles vuelan en un desesperado remolino, que danza con los grises tintes del cielo tormentoso que me ve pasar corriendo...
Estoy apurada, corro cada vez más fuerte... mi respiración se entrecorta, mi garganta seca deja escapar una melodía nueva, una palabra inexistente...
Corro sin parar, cada vez más rápido... y de pronto... ya no siento la tierra corriendo bajo mis pies... siento frío y dejo de correr... freno en la mitad de un paisaje que no conozco, no hay nadie, está desierto... sólo los árboles, las plantas, y las casas que se ven a lo lejos... entonces decido quedarme... esperar a que llegues sentada bajo la lluvia... tranquila... pero la tranquilidad me dura poco, porque siento que alguien se acerca... volteo y ahí está vos, como la última vez que te vi... con tu gorro torcido y el alma en las pupilas...
"¿Me esperabas?" preguntás sonriendo...
"Como siempre Principito..."
La lluvia cae cada vez más fuerte y nosotros caminamos, abrazados hacia el horizonte, hacia ningún lado, a vivir la vida que no vivimos, a ser libres, a VIVIR...

sábado, 8 de mayo de 2010

las palabras caen de a una en un mar de tristezas mientras ella se miraba en el espejo sin reconocerse... 'no te conozco' repetía con el rimmel corrido de tanto llorar... y una lágrima más caía junto a su sombre, que aún no era suya... junto a su vida prestada, y sonreía mientras veía, que del otro lado del espejo... una mujer sola lloraba...

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mientras los secretos que nunca diré descansan en un ligar escondido de mi ser, tu sonrisa se va escapando de mi alma... años sin verno amor... años sin sentirnos cerca... se me ol vida tu voz de agua clara y tu sonrisa pícara cuando me mirabas de reojo...
se me va el tiempo... se me escapan las tardes... se me borran paulatinamente recuerdos que quisiera guardr de por vida, que para no extrañarte preferí guardar bajo llave...
se me va la vida... se me escapa de los dedos y comienzo a darme cuanta del paso de los meses, de los años...
se me escapa el tiempo principito fotógrafo... me haces demasiada falta...
el tiempo que miles de veces jure que no existía se coló por la ventana... me llevó por delante... el peor presagio se cumplió y todo ahora envejece... las personas, los árboles... mis sentimientos... mis recuerdos...
todo envejece principito... todo menos vos... siempre con la misma sonrisa, siempre con los ojos de niño perdido en una alegre danza... siempre riendo... siempre con tu cámara en mano... capturando los detalles de una tarde de verano..
se me escapa el tiempo principito... los días, los recuerdos, la vida... se me escapa el alma amor mío... por favor... no te escapes vos también...

P.D./:aunq no lo leas nunca, aunq jamas nos encontremos, aunq para muchos no existas... me gusta poder acordarme, y saber q fue verdad... reina rulo+principito fotógrafo= q bonito reino...